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lunes, 3 de junio de 2019

EL ENGAÑO COMO ESTRATEGIA ELECTORAL




La ciudadanía ha sido bombardeada los últimos días por encuestas que el Gobierno, a través de los medios estatales y paraestatales ha hecho circular como parte de su estrategia para posicionarse como “seguro ganador” tratando de inducir al falso debate que trataría de establecer si Evo Morales ganará en primera vuelta o en segunda vuelta y si tendrá dos tercios o perderá el control parlamentario.

Desde mi punto de vista la situación se presenta exactamente a la inversa, ya que a pesar de la propaganda gubernamental, el binomio Morales–García es en realidad un seguro perdedor y lo que la ciudadanía comenta es la magnitud del fraude que la dupla ilegal necesita para imponerse, puesto que está claro que en elecciones limpias Evo Morales no tiene ninguna posibilidad.

¿De dónde sale afirmación tan rotunda? Veamos: La única referencia válida incuestionablemente, a diferencia de las discutidas encuestas, es el resultado del referéndum del 21F de 2016, en la cual la votación superó el 50% en contra de la re-re-re-elección del binomio Morales–García. Ahora bien, preguntémonos: ¿de febrero de 2016 a la fecha se ha fortalecido el MAS? O, por el contrario, ¿se ha profundizado su desgaste? La respuesta es contundente, hechos como la habilitación ilegal, la corrupción, narcovínculos, crisis policial, crisis de la justicia, derrota de La Haya, las mentiras cotidianas en boca de los primeros mandatarios etc. han profundizado el desgaste del Gobierno, al punto que la palabra “hastío” es la que mejor describe el estado de ánimo de la población con relación al binomio ilegal.

Ni la campaña electoral entregando infinidad de obras municipales, ni las elecciones primarias, el espaldarazo del señor Almagro de la OEA y, ni siquiera, la masiva concentración de los obligados en el aeropuerto de Chimoré son hechos políticos que logren revertir el desgaste. Al contrario, la ciudadanía se reafirma cada vez con mayor fuerza en su rechazo a la re-re-re-elección indefinida.

Por ello, los estrategas del masismo (nacionales y extranjeros) han decidido ganar con trampa y para ello han diseñado una estrategia que intentará hacer medianamente creíbles los resultados que “su maquinita” cocinará, puesto que científica e históricamente sabemos que ningún fraude de la proporción que necesita el masismo es creíble.

La estrategia del engaño consiste en posicionar como verdades dos falsedades, utilizando para ello todos los recursos a su alcance: La primera falsedad es “que el voto duro de Evo es un tercio del electorado, el otro tercio sería voto duro contra Evo y quedaría un tercio indeciso que es el que va a definir la votación”. Esa tesis es falsa, porque como hemos señalado líneas arriba, el 21F ha demostrado que más del 50% es voto duro contra el binomio del MAS. Por el contrario, el voto duro del masismo se ha reblandecido por lo menos en un 10%, de manera que actualmente está cerca al 20%, siendo el techo al que puede aspirar limpiamente el 30%, un techo que ciertamente lo coloca muy por debajo de los discursos con los que el presidente Morales y sus corifeos quieren engañar al electorado.

La segunda falsedad es: “solo es posible ganarle a Evo Morales si se lo enfrenta a un candidato único”, afirmación también falsa, por cuanto la unidad de los candidatos y las siglas no hace la unidad del pueblo. La experiencia nos ha mostrado que, aunque haya varios candidatos, la votación se concentrará en aquél que garantice la victoria. La elección del mismo Evo Morales en 2005 fue una muestra de ello.

La aparición en las encuestas de un apreciable porcentaje de “indecisos” es un fenómeno característico de coyunturas autoritarias, ya que en realidad son ciudadanos que ocultan su preferencia electoral. ¿Qué empleado público, cooperativista minero, campesino o sindicalista podría decir al encuestador que votará contra Evo Morales? Por ello, incluso, alguna proporción de los que dicen que votarán por Evo en realidad ya han decidido votar contra Evo.

En conclusión, el voto mayoritario contra el binomio oficialista ya está decidido, lo que falta definir es la votación que obtendrán Carlos Mesa, Oscar Ortiz, Jaime Paz, Víctor Hugo Cárdenas y los demás candidatos, lo cual determinará si la derrota del binomio ilegal será en primera o en segunda vuelta.

jueves, 6 de diciembre de 2018

EL MIR INOLVIDABLE



EL MIR INOLVIDABLE

(Gonzalo Lema)

Escribo estas líneas desde el profundo agradecimiento. Prescindo del necesario pudor. Ahora, circunstancia única, prefiero que mi admiración y mi reconocimiento a los jóvenes de ese entonces, se exprese con verdadera espontaneidad y deje atrás cualquier pose. He venido a rendir homenaje al mirismo histórico, a sus muertos anónimos y célebres, a sus sobrevivientes, al tenaz idealismo que supo sostenerlos de pie con fuego en la mirada. He venido a decirles, a quienes quedan de esos veinte años de resistencia firme y heroica, que este es el tiempo exacto para narrar in extenso sus vidas con la misma tenacidad que tuvieron para resistir a la larga dictadura. Por eso aplaudo la aparición del libro Testimonio y Legado. El MIR Histórico en la recuperación y reconstrucción de la democracia contemporánea 1964–1984. Poco importan los derroteros diversos que se abrieron a su paso cuando ya lograron instalar la democracia, y de muchos se convirtieron en multitud. Importa esencialmente, creo, el larguísimo camino de sangre y muerte que recorrieron con grandeza de espíritu, con valentía sin igual, y con rasgos notables, propio de los grandes hombres. Importa que el joven de ahora los escuche y los lea. Que el joven de ayer los recuerde. Que la democracia se estremezca haciendo memoria. Todo eso importa, y aún más: importa que se estrechen la mano por esos tiempos constitutivos, hechos de la misma materia dura de la guerra de la Independencia, de la guerra del Chaco, de la revolución del 52. Porque el 10 de octubre de 1982 no puede quedar vacío de contenido histórico, cual cáscara que el sucio viento de las calles lleva; y si más bien, debe recordarse como fecha primordial de la democracia contemporánea boliviana. Tiene esa honra incomparable.

Mis palabras vienen desde la absoluta lejanía. La política apenas se me aproximó y nada se esmeró en convertirme en militante partidario. Mi adolescencia íntegra pertenece al septenio tortuoso de Bánzer y transcurrió en un colegio musical que subrayó mi ausencia. Mi juventud me llevó a un confín del mundo. En esos años de descubrimiento personal, ignoraba la lucha, embrionaria del mirismo, de tantos jóvenes resistiendo al desalmado Barrientos, al contradictorio Ovando. Casi nada supe de aquel fulgor de la Asamblea Popular que ya supo avizorar el acceso democrático al poder de la izquierda nacional. Por supuesto, Natusch me pareció incomprensible porque su arrebato desmedido resultó muy tonto inclusive para él. También advertí pronto que García Meza y Arce Gómez inaugurarían el infierno otra vez. Pero la política apenas despertó mi curiosidad intelectual. Hace más de medio siglo, un escritor pudo expresar mi sentimiento para siempre: “Vida y muerte le han faltado a mi vida”. Es decir: plenitud. Compromiso. Pasión. Entrega. Gratuidad. Idealismo. Fuego. Amor al prójimo distante. Lucha y sangre. Resistencia valiente en todo momento, en cualquier circunstancia y en cualquier lugar. Declararse enemigo de los usurpadores de la soberanía. Mentarles la madre a gritos y en inteligentes grafitis y panfletos. Denunciar sus actos corruptos, viles, sanguinarios, en Bolivia y en el mundo… Pero no fue así. Tal vez por la poca edad o por vocación excluyente. Me queda el consuelo de pensar que como yo, en la adolescencia y juventud, miles de bolivianos resistían a los sucesivos gobiernos militares desde la soledad. Desde la pura sensibilidad. Desde la conciencia propia. Tristes, claro que sí, porque faltaban los codos compañeros para ser masa combativa.
Sin embargo, como sucede casi siempre, los chismes no tardaron en llegar. Los jóvenes del MIR se hacían oír en las universidades de Bolivia. Luego, en los combativos centros mineros. En la marcha de los fabriles. En las reuniones de Estados democráticos. Y de pronto, un día de inspiración cierta, dieron con la fórmula que entroncaba el pasado revolucionario con el presente muy necesitado de revolución. No sólo que habían resistido a la dictadura larga derramando muertos indóciles, sembrando desaparecidos y recuperando agónicos y moribundos compañeros, sino que abrieron la gran puerta para que toda esa fuerza popular, ese impulso de torrente o turbión con venas gruesas, ingresara al Palacio Quemado con el voto popular en la mano. Se habían desclandestinizado, como solían decirse entre sí. Pero era más: se habían viabilizado para la toma del poder político.
(Los años del mirismo en gobiernos de democracia esperan su propio libro. Es lógico. Testimonio y Legado así lo exige.)
No es pertinente que les comente este libro, seguro, como estoy, que lo han escrito todos ustedes, compañeras, compañeros, aquí presentes. Este libro tiene autoría plural, diversa, nutrida de innumerables puntos de vista reflejados en testimonios de un frente de resistencia, de otro, de un sector, y de otro, de un militante, de centenares de militantes, y su misma redacción devela pronto, sin bien en particular la mano sobria, mesurada, de Alfonso Camacho, la participación directa y frontal de manos y manos, de voces e inteligencias y sentimientos que revelan los distintos orígenes del MIR. Los varios afluentes. Diversas ideas primordiales que concurrieron a la lucha por la democracia, como también miles de solitarios dispuestos a resistir. A mí me ha sido posible advertir en su lectura la doctrina esencial de algunos compañeros, como la sencilla bronca de los otros. Cristianos, marxistas, obreristas, disidentes del movimientismo, maoístas, pragmáticos, idealistas incurables, demócratas y valientes en general capaces de jugarse la vida. Lo hicieron, en definitiva. Y su huella está en este libro. Recubriendo las ideas y sentimientos, como la piel que cubre el cuerpo, el mirismo.
¡Qué difícil definir el mirismo! Al mismo tiempo, qué innecesario. El propósito común, derrotar a la dictadura, instalar la democracia, se presentó con solidez suficiente, y también excluyente, para el tiempo de lucha. Así fue, seguramente, porque hasta fueron capaces de trascender la idea de la resistencia armada y arribar con convicción declarada a la resistencia civil, puramente política. Es notable que haya sucedido así, si se toma en cuenta la influencia de las guerrillas urbanas como rurales que se desplegaron en el subcontinente y en nuestro propio país. Es digno de particular mención el momento ─ ¡porque hubo un momento, claro que sí! ─ en el que aquellos jóvenes políticos decidieron luchar con la fuerza de la razón y espantaron para siempre la tentación, tan propia de aquel tiempo, de emular la guerrilla del Ché, como lo hicieron los guerrilleros de Teoponte triste. El mirismo, si se fuerza un concepto, fue voluntad plural, es decir heterogénea, pero fue revolucionaria, al servicio del anhelo más profundo de nuestra sociedad: la democracia. Ojalá que a nadie ahora le parezca poco. Todos sabemos que la democracia es esencial para nuestras vidas pero siempre hay gente que se olvida, que antepone falsas ideas como gobernabilidad ante todo, o de paz social, de estabilidad económica, de progreso, por encima de la democracia misma, de su cálido sentimiento, de su aire de libertad. Sabemos que no es así ni lo será, por supuesto. Una democracia de rodillas no le sirve a nadie. Una democracia agradecida a un patriarca, menos aún. Una democracia condicionada por ideas delirantes, amenazantes, supuestas poseedoras de la verdad que sabemos inalcanzable, no nos sirve ni para empezar.
El libro Testimonio y Legado ideologiza. Eso mismo sucede con el buen teatro, con la buena novela y con el buen poema. Con la conversación de calidad. El buen libro con mayor razón. Y este es un muy buen libro: muy particular, único, testimonial de una generación valiente, escrito por cada uno de ustedes derramando lágrimas. Me parece fundamental que lo libren al público y lo impulsen para que se sepa lo que ustedes fueron y lo que son. ¿Acaso no hay razones de verdad para sentirse orgullosos? ¿Acaso no cumplieron con la patria? Yo creo que sí lo hicieron, y a cabalidad. Yo mismo me declaro Udepista donde puedo, porque es el primer gobierno de esta nuestra democracia fruto de su lucha. Y me apresuró en agradecerles de corazón. ¿Cómo no decirles gracias en momento tan oportuno? Gracias, miristas, por su lucha inolvidable.
Cochabamba, noviembre de 2018.


lunes, 16 de julio de 2018

¿EVO MORALES DICTADOR?

Con la cara desencajada por la ira, el presidente Evo Morales se presentó ante la prensa para rechazar la declaratoria de “Dictador” que el Primer Congreso Nacional de Plataformas y Colectivos Ciudadanos le asignó durante sus deliberaciones. A tiempo de descalificar a los colectivos ciudadanos con el infamante apelativo de “caraduras”, el presidente Morales recordó que su mandato es producto de la legitimidad del voto democrático mayoritario que en 2014 fue por encima del 60% a su favor. 

En otro tiempo esta contundente expresión presidencial habría bastado para echar por tierra dicha declaratoria de “dictador”, pero, dado el creciente desgaste de la palabra del presidente Morales, por recomendación del señor vicepresidente acudimos en consulta al “mataburros”, y encontramos que según el diccionario de la lengua española, una dictadura es el “Régimen político en el que una sola persona gobierna con poder total, sin someterse a ningún tipo de limitaciones y con la facultad de promulgar y modificar leyes a su voluntad”. 

A la luz de esta definición, comienza a tener sentido la declaratoria del Congreso de Plataformas y Colectivos Ciudadanos ya que Bolivia efectivamente está viviendo un período de hiper-concentración del poder. El presidente y su entorno controlan no solo el ejecutivo, sino todos los órganos de poder del estado desde el poder ejecutivo, legislativo, judicial, defensoría del pueblo, órgano electoral, etc., no existiendo instancia alguna que limite los excesos de dicho poder. Asimismo, su rodillo parlamentario le permite promulgar y modificar leyes a su voluntad. Adicionalmente, la conducta prepotente de las principales autoridades del gobierno y la pretensión ilegal de perpetuarse en el poder a como dé lugar ha reforzado el sentimiento ciudadano de estar bajo un régimen de formalidad democrática, pero de características abiertamente autoritarias, dictatoriales y represivas. 

En consecuencia, bueno sería que el presidente Morales en lugar de enojarse, reflexione y rectifique el rumbo de su gobierno retornando a sus slogans: “vivir bien”, “gobierno sin muertos”, “gobernar obedeciendo al pueblo”, etc., con los que había logrado el apoyo ciudadano. Finalmente como patriótico corolario respete el mandato constitucional así como la voluntad ciudadana expresada en el referéndum del 21F, abandonando su ilegal ambición de re-re-re-postularse y como entró, salga por la puerta ancha de la legalidad democrática. 

Cochabamba, julio de 2018

martes, 27 de febrero de 2018

INVENTAR FALSAS GOLEADAS O RETIRARSE CON HONOR



El 21 de febrero de 2018, como estaba establecido por la autoconvocatoria ciudadana, Bolivia acató disciplinadamente el paro ciudadano exigiendo el respeto a la Constitución Política del Estado que prohíbe la re-re-re-postulación y el respeto a la voluntad soberana del pueblo expresada en el referéndum del 21F de 2016 que ratificó dicha prohibición. 

El paro ciudadano, a pesar de la oposición de algunos sectores, fue tan contundente como aquel que Cochabamba protagonizó el pasado 16 de enero y que logró la abrogación del Código del Sistema Penal. 

Sin embargo, el paro ciudadano del 21F tiene mayor mérito porque se realizó en un contexto adverso por las acciones políticas que el evismo desarrolló para evitar que Bolivia pare. Por una parte, buscando amedrentar a la ciudadanía, el evismo convocó a concentraciones para celebrar su “día de la mentira”. Por otra parte, desarrolló presión a través de los medios de comunicación estatales y paraestatales haciendo desfilar viceministros, ministros, parlamentarios, etc., intentando persuadir para evitar el paro. Adicionalmente el manejo des-informativo del gobierno sobre las “extrañas explosiones” del carnaval de Oruro, contribuyó al contexto adverso al paro ciudadano. 

En los hechos, resultó que la “concentración del día de la mentira” del evismo, fue una reedición muy esmirriada de la “marea azul” notoriamente desmoralizada y desgastada. Por el contrario, el paro ciudadano, a pesar del amedrentamiento y la campaña mediática en contra, fue un éxito rotundo. 

El presidente Morales, mal informado por sus colaboradores y embelesado por la comprada transmisión televisiva de las concentraciones evistas, entró en un estado de autoengaño que le hizo decir: “hemos ganado por goleada…” Nada más falso y peligroso. Es tiempo que el presidente Morales reflexione con la verdad, el pueblo boliviano mayoritariamente le dijo NO. Lo que su entorno, borracho de poder y apegado a las comodidades del gobierno, le informa son falsedades de adulación que solo pueden llevarle a errores funestos. 

Saber retirarse a tiempo, con dignidad siempre es mejor que salir forzada y deshonrosamente.

domingo, 4 de febrero de 2018

¿EVISMO PROMETE HACER EN 2 AÑOS LO QUE NO HIZO EN 12?


En el discurso informe del pasado 22 de enero, el presidente Morales presentó su gestión al desnudo, ya que los 5 desafíos que planteó para el futuro son en realidad las tareas que su gobierno incumplió en los 12 largos años que ha gobernado.

Cuando dijo: "Somos el Estado más fuerte de toda la región y el que más ha crecido en los últimos años en Sudamérica, ahora gozamos de estabilidad económica que es ejemplo en el mundo", está diciendo que, por efecto de los altos precios del gas en el mercado internacional, el gobierno boliviano ha recibido una cantidad muy grande de dinero. 

Y cuando dice: "Se deben cumplir cinco compromisos futuros inmediatos para lograr un país industrializado, salud gratuita, elevar la calidad y tecnificación de la educación. Empleo para la juventud. Justicia rápida equilibrada y gratuita para todos los bolivianos", está confesando que, en estos doce años, el régimen, pese a haber recibido ingentes cantidades de dinero no hizo las inversiones para atender sus obligaciones.

Ni inició la industrialización del país, la salud está en colapso, la educación, lejos de progresar o tecnificarse ha retrocedido, la falta de empleo sigue obligando a gran parte de la juventud boliviana a migrar en busca de mejores horizontes; y en el caso de la justicia se ha llegado a niveles aberrantes y vergonzosos.

Pero, el retroceso mayor que Bolivia ha sufrido en estos 12 años es en su institucionalidad democrática:

Se ha concentrado el poder en una sola persona a quién por efecto del culto a la personalidad se le atribuye virtudes providencialistas. Evo Morales se ha convertido en una especie de Dios para el evismo, un Dios que al tener subordinado al legislativo promulga, deroga y abroga leyes, al haber subordinado al judicial, criminaliza al que le incomoda y a partir de haber subordinado al TCP y al órgano electoral rompe la institucionalidad y pretende imponer ilegalmente su dominación vitalicia.

Afortunadamente, la admirable consciencia democrática del pueblo, de manera muy firme, le ha puesto el freno: Cuando se pretendió afectar la economía popular, el pueblo rechazó el gasolinazo y el evismo tuvo que retroceder; cuando se pretendió devastar la Pachamama con la carretera cocalera, el pueblo dijo: “el TIPNIS se respeta”; cuando quiso imponer la cubanización del servicio de salud, el pueblo lo rechazó de plano; cuando el evismo quiso criminalizar al país, el pueblo obligó al evismo abrogar su código penal, y cuando el evismo quiso entronizarse vitaliciamente, el pueblo en referéndum vinculante dijo un rotundo NO. Posteriormente rechazó el engaño de las elecciones judiciales con un aplastante NULO.

La ciudadanía ha demostrado que su consciencia democrática es insobornable. El futuro se presenta optimista. Don Evo Morales debe retirarse como manda la Constitución ratificada por el pueblo en el 21F. En 2019 se restablecerá el marco democrático en Bolivia.

ELEGIR AL DEFENSOR DEL PUEBLO POR VOTO UNIVERSAL




Al observar la actuación del Defensor del Pueblo, surge la interrogante: ¿A quién defiende? La respuesta ciudadana es categórica: “el Señor Defensor del Pueblo defiende al gobierno y no al pueblo”. Es así que el Defensor ha llegado al extremo de utilizar la defensoría en acciones de represión, primero contra los médicos mediante un recurso de acción popular y ahora, a través de su representante en Cochabamba, pretendiendo sancionar a los niños que estuvieron en las calles con sus padres en el pacífico paro ciudadano que consiguió la abrogación del Código del Sistema Penal.

¿Por qué el defensor del pueblo defiende al gobierno y no al ciudadano como es su deber? La respuesta ciudadana es contundente: “Siendo que el defensor del pueblo fue nombrado gracias a los dos tercios que tiene el evismo en el Parlamento, le debe el cargo al Presidente Morales y para conservarlo debe apoyar al gobierno”.

Esta situación me lleva a otras preguntas ¿Qué sucedería si la elección del defensor del pueblo fuera por voto universal? ¿hubiera sido elegido el candidato del evismo? Estoy seguro que no. Es más, si la votación hubiera sido por voto popular el mismo evismo habría mejorado su candidato, pero, como tiene mayoría en el parlamento, se da el lujo de rechazar a los mejores y elegir a su gente más “leal”.

Aunque, en mérito a la verdad, debemos señalar que la elección del Defensor del Pueblo por el Parlamento no siempre fue negativa, así hubo defensores, personas respetables con probados antecedentes en la defensa de los derechos humanos, como Ana María Romero de Campero, Waldo Albarracín Sánchez, y Rolando Villena, defensores que hicieron respetar su investidura y ejercieron sus atribuciones constitucionales para hacer respetar los derechos ciudadanos siempre amenazados por los poderosos de turno.

Quizás el mecanismo podía haber seguido funcionando positivamente, sin embargo, el propósito actual del presidente Morales de prorrogarse en el poder, ha pervertido el mecanismo de la elección parlamentaria de autoridades, llegando al extremo de nombrar un defensor que, tergiversando totalmente los objetivos por los que fue creada la defensoría, asume acciones represivas en contra los ciudadanos a quienes juró defender.

Esta experiencia perversa, que podría repetirse si otros caudillos lograran mayorías parlamentarias como la actual, nos permite plantear que el pueblo pueda elegir a su defensor por voto universal, sin la intervención del parlamento. Una elección en papeleta separada, que podría realizarse en la misma fecha que la elección presidencial. Un defensor elegido directamente por el pueblo se convertiría además en un contrapeso muy necesario para los presidentes y otras autoridades que, al no tener un contrapoder ciudadano, cometen impunemente abuso de poder.

martes, 23 de enero de 2018

“GOBERNAR OBEDECIENDO AL PUEBLO”


Con la cara endurecida por el enojo, el presidente Morales anunció por el canal estatal BTV que –al igual que lo hiciera con los arts. 205 y 137 del Código del Sistema Penal cuya derogatoria solicitó al Legislativo y éste en tiempo record lo viabilizó– solicitará la abrogación de todo el Código del Sistema Penal que, de la misma manera damos por hecho que el Legislativo así lo hará.

Este anuncio sería extremadamente positivo si lo hiciera con cara amable y con la alegría de “gobernar obedeciendo al pueblo” que fue su consigna hace mucho tiempo. Una cara amable que podría reconciliarlo con la mayoría ciudadana de la cual lamentablemente se ha alejado por el cerco que alrededor suyo han hecho los amarrawatos, llunk’us, chupatetillas y toda esa legión cultora del vicio y corrupción en la que se ha convertido el evismo.

Por ello, resulta incomprensible que el presidente Morales atribuya el mérito de la movilización a la maltrecha derecha “vendepatria”, que sólo existe en el discurso presidencial y en los discursos oficialistas. La oposición política en Bolivia fue criminalizada y destruida.

En este contexto, la verdad es que la mayoría ciudadana ha decidido autoconvocarse y autorrepresentarse. Si el presidente Morales lo reconociera, sería un importante primer paso para reconciliarse con el verdadero pueblo, con la ciudadanía que al no tener representantes que expresen fielmente sus aspiraciones ha decidido ejercer sus derechos políticos directamente.

Resulta incomprensible también que atribuya el mérito de la abrogación, a una consulta que habría realizado a Conalcam, cuando todo el pueblo sabe que el presidente Morales viabilizará dicha abrogación porque la movilización ciudadana con su contundencia se la ha impuesto. Reconocer que está obedeciendo al pueblo no debería enojarlo ni avergonzarlo.

Es más, desde mi punto de vista, el presidente Morales a partir de la abrogación tiene la gran oportunidad de reconciliarse con la ciudadanía. Para ello, sólo tiene que depurar su entorno, liberarse de quienes, con su conducta delictuosa, corrupta, e incapaz, desprestigian al Gobierno y azuzan la violencia racial y social para enfrentarlo contra el pueblo.

En el plano político, para reconciliarse totalmente con el pueblo, dos medidas son imprescindibles. Primera, ratificar el juramento que a tiempo de posesionarse en la presidencia hiciera: cumplir y hacer cumplir la Constitución Política del Estado.  Y segunda, declarar que respetará la voluntad soberana del pueblo expresada el 21F. Para ello, tendría que viabilizar que se declare nulo de pleno derecho y de aplicación imposible el vergonzoso fallo del Tribunal Constitucional que autoriza la re-re-re-postulación vitalicia.

Alguno dirá “soñar no cuesta nada”, pero el paso que ha dado al abrogar el Código del Sistema Penal nos permite soñar que el presidente Morales todavía tiene un margen de liderazgo más allá del círculo autoritario y corrupto que en su nombre mal utiliza el poder del Estado.