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viernes, 29 de diciembre de 2017

¿PREOCUPA REALMENTE AL EVISMO LA NEGLIGENCIA MEDICA?


A juzgar por la firmeza con la que el presidente Morales y todo el evismo (cocaleros, CONALCAM, Bartolinas, incluidos) defienden las modificaciones a la legislación penal, pareciera que están decididos a jugarse la vida para erradicar la negligencia médica. Es como si en 11 años de gobierno de pronto se hubieran dado cuenta que todos los problemas del sistema de salud se solucionarán criminalizando el ejercicio profesional.

Eso es lo que los evistas quisieran que crea el pueblo, pero, desafortunadamente para el evismo, el presidente Morales ha perdido credibilidad y el pueblo intuye que su firmeza por implantar la nueva legislación penal tiene otra motivación. No es la negligencia médica. Aquí hay “gato encerrado” comentaron ayer avispados dirigentes de la otrora gloriosa COB en un ampliado de dirigentes y exdirigentes.

Y efectivamente, hecho el análisis, “salta la liebre”: Al evismo le interesa un cacahuete la negligencia médica ya que nos han demostrado que el único interés por el que el evismo está dispuesto a todo, es la re-re-re-elección de Evo.

Este razonamiento nos lleva a preguntarnos: ¿Qué relación puede existir entre la re-re-re-postulación del presidente Morales con las modificaciones a la legislación penal? Y ¡oh! Sorpresa, resulta que la nueva legislación penal no solo criminaliza el ejercicio profesional, sino criminaliza al conjunto de la sociedad boliviana ya que aparte del art. 205, mediante el art. 209 se restringe la protesta; el 293 cataloga la protesta como sedición y el 294 criminaliza representar al pueblo y pone el marco legal para perseguir a los líderes ciudadanos no evistas.

¿Y por qué el evismo necesita criminalizar a la sociedad? Sucede que el pueblo ha manifestado mayoritariamente su oposición a la re-re-re-postulación del presidente Morales y esa oposición está plenamente vigente, ya que el fallo del Tribunal Constitucional es nulo de pleno derecho y de aplicación imposible porque el TCP no tiene competencia para anular el art. 168 de la CPE ni el carácter vinculante del 21F. En consecuencia, la única manera que el evismo tiene para lograr la re-re-re-elección del presidente Morales es hacerlo por la fuerza, criminalizando a todo ciudadano que se atreva a cuestionar el carácter trucho de la re-re-re-elección.

Es de esta manera que el conflicto de los médicos pasó a convertirse primero en conflicto de todo el sector salud y hoy se convierte en la lucha del conjunto del pueblo boliviano por hacer respetar su voluntad soberana expresada en la aprobación de la Constitución Política del Estado y el carácter vinculante del referéndum del 21 de febrero en el que el pueblo dijo NO a la re-re-re-postulación.



jueves, 14 de diciembre de 2017

¿ES IRREVERSIBLE EL FALLO DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL?


Si algo ha quedado claramente demostrado con el ilegal fallo del TCP es precisamente que no hay nada irreversible en materia política.
Me explico: en el año 2009 se promulgó la actualmente vigente Constitución Política del Estado, cuyo artículo 168 establece que el presidente solo podrá re-postularse por una sola vez. Tratándose de un proceso constituyente turbulento, que solo pudo concretarse tras el acuerdo sobre dicho artículo, se pensó que la aprobación de dicha Constitución zanjaba definitivamente el asunto desechando definitivamente la propuesta de la reelección indefinida.
En cumplimiento de esta norma, el presidente Morales se re-postuló para las elecciones de 2009.
Según lo establecido en el art. 168 de la Constitución Política del Estado, para las elecciones de 2014 el presidente Morales ya no podía re-re-postularse, sin embargo, logró burlar la prohibición constitucional mediante una “ley de aplicación normativa” que, ilegalmente habilitó su tercera postulación para el período actual que culmina el 2019.
Ahora bien, habiendo agotado todas las argucias para re-re-postularse legalmente, el presidente Morales intentó reformar la Constitución convocando para ello al referéndum del 21 de febrero de 2016. Pero, en dicho referéndum el pueblo mayoritariamente dijo NO a la reforma constitucional del art. 168, quedando de esta manera zanjada la cuestión, puesto que la decisión del soberano expresada en el referéndum tiene carácter vinculante y no hay poder por encima del soberano que revierta dicha decisión.
Muy a pesar de ello y aquí viene la novedad, el presidente Morales mediante un ilegal fallo del TCP, pretende suprimir el art. 168 de la CPE y dejar sin efecto vinculante el referéndum del 21 de febrero de 2016, resoluciones para las cuales no tiene atribución el TCP.

En este sentido, el fallo del TCP constituye una aberración jurídica de imposible aplicación ya que tanto el art. 168 de la Constitución Política del Estado como el carácter vinculante del referéndum están plenamente vigentes. Imponer la re-postulación indefinida mediante esta ilegítima sentencia constitucional es un verdadero golpe judicial que quiebra el orden constitucional. Por tanto, el presidente Morales y sus seguidores se están “limpiando la boca antes de comer”, porque el ilegal fallo del TCP ha nacido muerto y más temprano que tarde el pueblo restablecerá el orden constitucional.

martes, 14 de noviembre de 2017

LA RE-POSTULACIÓN, ANTESALA DEL MILITARISMO



El empecinado propósito del actual presidente Morales de repostularse para un cuarto período, me ha llevado a revisar antecedentes históricos similares, habiendo encontrado dos experiencias cuyo desenlace nos permite afirmar que estamos en un momento de alto riesgo para el sistema democrático.

En las elecciones presidenciales de 1925, los candidatos del oficialista partido Republicano Hernando Siles y Abdón Saavedra (hermano del presidente Bautista Saavedra) salieron victoriosos. Con el sistema del “voto calificado”, de los 72.549 ciudadanos que acudieron a las urnas, el ganador Hernando Siles Reyes obtuvo 70.612 votos, el 97,3 %, contra 1.397 votos del binomio Daniel Salamanca Urey y José Luis Tejada Sorzano del Partido Republicano Genuino (de oposición) que logró el 2,67 % de la votación.

En el Gobierno, el presidente Hernando Siles mantuvo la preferencia ciudadana a su favor, se distanció del caudillo republicano Bautista Saavedra y fundó su propio partido, el Partido Nacionalista. En 1930, el presidente Siles concluía satisfactoriamente su gestión, sin embargo, su nuevo partido le convenció de la necesidad de ir a la prórroga presidencial y así lo hizo en contravención a lo establecido por la Constitución. Ello ocasionó una fuerte resistencia en la ciudadanía, culminando la coyuntura con el golpe de Estado que se produjo el 21 de junio de 1930, por el que asumió el poder la Junta Militar presidida por el general Carlos Blanco Galindo.

En 1964, la empecinada actitud del presidente Víctor Paz de postular a la reelección presidencial no permitida por la Constitución, produjo un escenario de controversia y confrontación que condujo al fin de la hegemonía del MNR que había gobernado desde la revolución de 1952.

Para lograr su pretensión, Paz obtuvo el apoyo de los Estados Unidos y de las Fuerzas Armadas. Su mayoría parlamentaria le permitió sortear la prohibición constitucional y se repostuló junto al comandante de la Fuerza Aérea Boliviana, general René Barrientos Ortuño, como candidato vicepresidencial

En este contexto, la oposición llamó a la abstención general, justificando su posición en la inconstitucionalidad de la candidatura de Víctor Paz. Sin embargo, realizadas las elecciones triunfó el binomio Paz-Barrientos obteniendo más del 80% de los votos y el 6 de agosto de 1964 juraron a sus cargos.

A pesar de la amplia victoria electoral, el fraccionamiento del MNR era irreversible y pronto la oposición de izquierda y derecha en acción convergente convulsionaron el país, situación que los militares aprovecharon para hacerse del poder mediante el golpe militar del 4 de noviembre de 1964 iniciando un largo período de 18 años de militarismo autoritario y dictatorial que sólo pudo revertirse el 10 de octubre de 1982, tras una heroica lucha del pueblo boliviano en la que muchos patriotas ofrendaron sus vidas.

Estas dos experiencias nos muestran que la aspiración reeleccionaria del actual Mandatario, no sólo es una inocente repostulación por otros “5 añitos”, sino que conlleva el riesgo del desquiciamiento del sistema democrático que tanto costó a los bolivianos.

domingo, 29 de octubre de 2017

“QUIÉN TE PROPUSO EL REFERÉNDUM ES EL TRAIDOR...”


En la última escena de la película “el Padrino I”, Vito Corleone alerta a su hijo menor Michael, ya convertido en Don, sobre el peligro de una traición en su entorno: “Barzini te invitará a una reunión con alguien de tu absoluta confianza, garantizando tu absoluta seguridad y en ese encuentro serás asesinado… recuerda, quién te proponga la reunión con Barzini es el traidor, no lo olvides.”

Cuando Evo Morales convocó al referéndum del 21 de febrero de 2016, lo hizo convencido que lograría el voto mayoritario para reformar el art. 168 de la Constitución Política del Estado y se habilitaría legalmente para una nueva re-postulación a la presidencia. Es probable que su convencimiento haya estado reforzado por el 61,36 % que había obtenido en las elecciones del 12 de octubre de 2014, porcentaje que fue posible por la dispersión de la disminuida oposición y el férreo control masista del Tribunal Electoral.

Sin embargo, resulta extraño que Evo y la cúpula masista no hubieran percibido su desgaste, el mismo que se había manifestado a partir de las elecciones judiciales de octubre de 2011, en las que la ciudadanía les propinó una soberana derrota votando nulo y blanco en más del 60%. En el censo nacional de población y vivienda de noviembre de 2012 se acentuó la tendencia ya que la intención del masismo era lograr que la mayoría del pueblo se identificara perteneciente a algún pueblo indígena para utilizar luego el dato como argumento legitimador de su dominación; pero, el pueblo mayoritariamente, 58%, decidió no identificarse con ningún pueblo indígena, derrotando la intencionalidad masista.

Posteriormente se expresó con mayor nitidez la tendencia decreciente del masismo en las elecciones departamentales y municipales de marzo de 2015 donde, a pesar de lograr seis gobernaciones, perdieron las alcaldías de los municipios más grandes, bajando su votación al 41%, pese a la campaña del presidente Evo Morales, el despliegue propagandístico y la manipulación del Tribunal Electoral que anuló a potenciales candidatos ganadores y torció ilegalmente los resultados.

A pesar de estos síntomas, alguien “propuso” al presidente Morales convocar al referéndum del 21 de febrero de 2016, convenciéndole de que era el momento propicio para cambiar la constitución, propósito en el que todo el gobierno se empeñó esforzadamente. Alguna gente intentó persuadir al presidente para que desistiera del referéndum, pero, tercamente los masistas labraron su derrota frente a una ciudadanía que le dijo un rotundo NO con efecto vinculante y que lo deja sin ningún recurso legal.

Considerando el callejón sin salida al que le ha conducido la derrota estratégica del 21 de febrero, bueno sería que, a tiempo de retirarse por la puerta ancha por la que entró al gobierno, --y rechazando la tentación de los ilegales caminos que le están proponiendo los mismos que le propusieron el referéndum--, en una autocrítica sincera, el presidente Morales y su equipo directivo, asesores cubanos y venezolanos incluidos, se pregunten de donde salió la iniciativa. Entonces tomará sentido la frase de Vito Corleone: “quién te propuso el referéndum es el traidor”.

viernes, 6 de octubre de 2017

¿CONVOCARÁ EVO A UNA NUEVA CONSTITUYENTE?


Si el Tribunal Electoral no accediera a colocar la opción NINGUNO en la papeleta de las próximas elecciones judiciales, el rechazo a través del voto nulo y blanco se perfila contundente
Cuando el presidente de Venezuela Nicolás Maduro perdió las elecciones legislativas y se instaló una Asamblea Legislativa mayoritariamente opositora a su Gobierno, parecía que los días del régimen madurista estaban contados. Sin embargo, esa mayoría opositora, lejos de administrar la nueva correlación de fuerzas, repitió un viejo error. Rechazó el desafío electoral de Maduro para ir a una Asamblea Constituyente dejándole el campo libre para que constituya un poder copado totalmente por el madurismo con capacidad de neutralizar a la Asamblea Legislativa y por tanto revertir la victoria de la oposición.
En Bolivia, las derrotas sufridas en las elecciones judiciales y en el referéndum del 21 F son indicadores del cambio en la correlación de fuerzas y la pérdida de la legitimidad de que gozaba el presidente Morales al principio de su gestión. Ello ha puesto en cuestión su anunciada pretensión continuista de re-re-re-elección, ya que más allá de las chicanas jurídicas con las que el próximo Tribunal Constitucional podrían posibilitar una ilegal re-postulación, Evo Morales ya no tiene la convocatoria electoral que otrora le dio los dos tercios en la Asamblea Legislativa Plurinacional.
De ahí que el presidente Morales, viéndose en el espejo venezolano, entiende que necesita desesperadamente ganar alguna consulta popular que le reposicione como candidato ganador y supere el resultado negativo del 21 F. Eso los ha llevado a barajar la posibilidad de un referéndum por iniciativa popular, o en su caso, siguiendo el modelo de Maduro, la convocatoria a una nueva Asamblea Constituyente.
Pero Bolivia no es Venezuela y el pueblo boliviano tiene la experiencia de haber derrotado a las dictaduras militares más duras sin hacer uso de la violencia, sino con la firmeza de su resistencia y su apego al sistema democrático. Por ello, los desafíos electorales que baraja el evismo no causan temor en la ciudadanía que más bien se apresta a asistir masivamente a las urnas para consolidar la decisión mayoritaria expresada en el referéndum del 21 F: un saludable cambio democrático de presidente, vicepresidente, parlamentarios, magistrados, defensor del pueblo, etc.
En consecuencia, si el Tribunal Electoral no accediera a colocar la opción NINGUNO en la papeleta de las próximas elecciones judiciales, el rechazo a través del voto nulo y blanco se perfila contundente. Si Evo Morales convocara a un nuevo referéndum para su re-postulación, el pueblo ratificará su rechazo en las urnas; y si convocara a una Asamblea Constituyente, la ciudadanía estará presente masivamente para corregir los excesos constitucionales del evismo.

viernes, 15 de septiembre de 2017

EL RE-DESQUITE DE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA PLURINACIONAL


El 16 de octubre de 2011 se conoció el resultado de la primera elección judicial por voto popular, en la cual la ciudadanía rechazó con una abrumadora mayoría a todos los candidatos seleccionados por la Asamblea Legislativa Plurinacional. En efecto, los votos válidos en dicha elección no alcanzaron ni remotamente una cantidad que pudiera dar a los nuevos magistrados la legitimidad y credibilidad que requerían para asumir los altos cargos de magistrados del Órgano Judicial.
Aun así, en lugar de desarrollar un proceso de autocrítica y de enmendar la situación, el Gobierno optó por posesionar a dichos candidatos, perdedores, en los cargos de magistrados con unos resultados que, en opinión del primer mandatario del país, fueron desastrosos y pusieron a la justicia boliviana en “terapia intensiva”, expresión pública lanzada quizás sin percatarse de que fue él mismo quien posesionó a dichos magistrados rechazados por la ciudadanía.
Es así que podemos calificar a la primera experiencia de elección de magistrados por voto popular como un fracaso, cuya causa principal salta a la vista: el sectario y excluyente proceso de selección de candidatos realizado por la Asamblea Legislativa Plurinacional. Ciertamente, no seleccionó a los mejores.
Hoy que estamos a las puertas de una nueva elección judicial en diciembre de 2017, la Asamblea Legislativa Plurinacional –cual si no hubiera aprendido la lección– ha desarrollado el proceso de selección de los candidatos de manera muy parecida a la de la elección de 2011. Si bien involucró limitadamente al Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana, repitió la exclusión de los colegios profesionales y de las personalidades más eminentes del derecho, actuando con el mismo sectarismo que la ciudadanía rechazó en las urnas, en octubre de 2011.
El proceso de selección de candidatos para las próximas elecciones judiciales constituyó, para la Asamblea Legislativa, la oportunidad para rendir un buen desquite. Pero, al parecer, puede más el sectarismo y la necesidad de controlar políticamente al Órgano Judicial.

En este contexto, el anunciado “voto ninguno” se perfila como la reiteración de la nota de reprobación al pésimo trabajo de la Asamblea Legislativa Plurinacional para la elección de los mejores recursos humanos que puedan enfrentar la crisis judicial que agobia a la ciudadanía y al Estado boliviano.

viernes, 1 de septiembre de 2017

MATICES QUE HACEN LA DIFERENCIA


Todos queremos la integración y vertebración del territorio boliviano, por lo cual, nadie se opone a la construcción de la carretera que unirá Cochabamba con el Beni. ¿Cuál es el matiz? El gobierno y sus aliados quieren que la carretera pase por el núcleo del TIPNIS; en cambio la mayoría de los bolivianos queremos que dicha carretera se construya sin destruir el corazón del TIPNIS.
Todos queremos que mejoren las condiciones de vida de los pueblos indígenas, que puedan acceder con mayor facilidad a los servicios de educación, salud, saneamiento, etc. ¿Cuál es el matiz? La mayoría de los bolivianos queremos que la carretera pase por las comunidades indígenas, las cuales no están en el núcleo, sino bordeando el TIPNIS. En cambio, el gobierno, los cocaleros y sus aliados quieren afectar el corazón del TIPNIS, lo cual permitirá desmontar el bosque, colonizar a los indígenas, e inundar el parque con sembradíos de coca y soya.
Todos rechazamos la intervención extranjera en los asuntos internos de Bolivia. ¿Cuál es el matiz? El gobierno rechaza solamente la injerencia norteamericana; en cambio, la mayoría de los bolivianos rechazamos la injerencia de EEUU, China, Venezuela, Irán, Cuba, etc.
Todos queremos que se solucione la crisis de la justicia en Bolivia. ¿Cuál es el matiz? El gobierno quiere magistrados afines a su línea y dispuestos a ser manipulados. En cambio, la mayoría de los bolivianos queremos que se elijan magistrados entre los mejores recursos humanos y se garantice la seguridad jurídica de la ciudadanía y del Estado boliviano.
Todos estamos obligados a cumplir la constitución. ¿Cuál es el matiz? El pueblo siempre cumple sus deberes constitucionales. En cambio, los gobernantes se aferran al poder y se aprestan a desobedecer la constitución.

Esos son algunos matices que han alejado al gobierno de la ciudadanía al punto que, en el referéndum del 21 de febrero de 2016, la mayoría de los bolivianos le dijo NO a la re-re-re-postulación del actual presidente. Ese veredicto no tiene matices, la mayoría de los bolivianos queremos un cambio y a los gobernantes no les queda otro camino que obedecer al pueblo.