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lunes, 24 de junio de 2019

LA ACADEMIA MAN CÉSPED


“Tribunal disciplinario destituye definitivamente al director Koichi Fujii” decía el titular de “Los Tiempos”. Leer, sentir tristeza y preocupación fue mi reacción inmediata, aunque debo confesar (con las disculpas de Koichi, amigo desde 1994), que mi mayor preocupación es por el destino de la Academia de Música Man Césped, a la cual se ha dedicado el maestro Fujii con alma vida y corazón.

Fujii llegó a Bolivia en 1989 enviado por la Agencia de Cooperación Japonesa (JICA) para colaborar al Conservatorio Nacional con sede en La Paz. Sin embargo, inquieto y emprendedor como es, en 1994 se mudó a Cochabamba donde, en alianza con la Oficialía de Cultura de la Alcaldía, sentó las bases de un vasto programa de desarrollo de la música. Así nació el Coro Municipal en septiembre de 1994 y sus secciones coro infantil y coro juvenil. Posteriormente, (1996), en base a profesores, estudiantes y exestudiantes del Instituto Laredo, se organizó la Orquesta de Cámara Municipal dirigida por Álvaro Cadima y separadamente la orquesta de vientos, con el objetivo estratégico de unirlos posteriormente de modo que Cochabamba pueda tener una orquesta sinfónica municipal. Por razones administrativas la alcaldía no pudo sostener mucho tiempo dicho programa de coros y orquestas municipales.

Sin embargo, el maestro Fujii, persistente como es, buscó caminos para continuar el proyecto y en 1997 encontró la oportunidad propicia cuando padres de familia, profesores, ministerio de educación y municipalidad le solicitan se haga cargo de la Academia Man Césped. Desde entonces, Kochi empeña su vida y su patrimonio en servicio de la academia. Abandona la deprimente infraestructura en la que funcionaba, con respaldo financiero de la municipalidad alquila locales con mejores condiciones y proyecta la actual infraestructura de 6.280 metros cuadrados en la Coronilla, que finalmente se concreta en 2010 con apoyo del gobierno japonés.

Decir que Koichi empeñó su patrimonio no es poca cosa, ya que toda la herencia recibida de su familia en el Japón invirtió en la donación de pianos e instrumentos musicales para la Academia. Él decía: “la Academia Man Césped tiene que tener un carácter distinto de otras escuelas ya que es la única institución pública de educación especializada en música”. Así proyectó el Conservatorio Nacional Man Césped y formuló el proyecto para que sus alumnos puedan acceder al título de licenciatura en música.

De 1997 a 2019 la Academia ha cambiado estructuralmente, ha producido varias promociones de músicos y su contribución al desarrollo artístico y musical de Cochabamba es innegable, siendo el mérito del maestro Fujii, su personal docente, administrativo, padres de familia, niñez y juventud cochabambina que han sabido aprovechar positivamente la oportunidad de desarrollar su talento musical.

Sin embargo, no todo es una taza de leche. Resulta que en la forma de ver de Koichi el requisito esencial para formar músicos de excelencia es lograr una disciplina, responsabilidad y concentración superior, un requisito que a los bolivianos en general nos cuesta bastante adquirir. Y es precisamente este choque cultural el que ha provocado la destitución del maestro Fujii, una sanción extrema que significa una dificultad grande para la academia, porque ni en términos económicos ni artísticos menoscaba la personalidad de Koichi, pero sí genera profunda incertidumbre en el destino de la academia, puesto que Cochabamba no puede permitirse un retroceso en su desarrollo cultural. "Cada materia está enfocada para que fortalezca la personalidad de cada alumno y así también la concentración, constancia, dedicación, sensibilidad y tener metas en cada trabajo, no trabajar por trabajar” decía Fujii en una entrevista.

Me he sumado a una petición al Ministerio de Educación para que pueda revisarse dicha sanción y velando por el bien mayor, se rectifique la misma. No estoy de acuerdo con la violencia de ninguna clase, pero tampoco estoy de acuerdo con la cultura de la irresponsabilidad y mediocridad que tanto perjudica a nuestro país. Buscar un punto intermedio será una solución por el bien de Cochabamba y el desarrollo de excelencia de sus músicos cuyo innato talento está largamente probado.

jueves, 20 de junio de 2019

RESTAURAR EL HILO CONSTITUCIONAL


Si el concepto “hilo constitucional” significa vigencia ininterrumpida de la Constitución, los derechos humanos y los derechos civiles y políticos de los ciudadanos, una ruptura del “hilo constitucional” se produce cuando la Constitución es violentada o desconocida total o parcialmente. Así, en Bolivia, las dictaduras militares rompieron el hilo constitucional hasta el 10 de octubre de 1982, fecha en la que el pueblo a través de la resistencia civil pacífica logró derrotarlas y restaurar el hilo constitucional.

Sin embargo, el hilo constitucional puede ser roto no solo por gobiernos de facto sino también por gobiernos y presidentes democráticamente elegidos. En efecto, cuando un gobierno de origen legítimo viola o ignora la constitución y las leyes, violenta la institucionalidad, ejerce el poder de manera abusiva en contra de los derechos humanos, manipula al poder judicial, criminaliza la opinión ciudadana y acorrala la libertad de expresión, rompe el hilo constitucional. En este caso, su autoridad, independientemente de su origen, se deslegitima por su ejercicio, transformándose en un gobierno delincuente.

El gobierno del presidente Morales rompió el hilo constitucional cuando el sumiso Tribunal Constitucional Plurinacional dictó la sentencia inconstitucional 0084/2017 que deja sin efecto el art. 168 de la Constitución y usurpa la soberanía popular, manifestada en el voto mayoritario del referéndum del 21 de febrero de 2016 que prohíben expresamente la re-re-re-elección indefinida del Presidente y Vicepresidente. El gobierno ratificó la ruptura del hilo constitucional al inscribir su ilegal binomio para las elecciones primarias.

Ahora bien, puesto que el Tribunal Constitucional en lugar de preservar la vigencia plena de la Constitución ha sido el instrumento para la ruptura del hilo constitucional y el Tribunal Electoral no cumplió su deber de evitar dicha ruptura, pese a ser el encargado de velar por el cumplimiento de los resultados del referéndum del 21F, la única forma que queda para restaurar el “hilo constitucional” está en las manos del presidente Evo Morales Ayma, quien con el retiro de su ilegal candidatura podría restaurar la vigencia plena de la Constitución y el respeto de la soberanía popular, en una acción que restauraría no solo el hilo constitucional sino también su calidad de gobernante legítimo.

Si el presidente Morales no obra de esa manera, dará paso a que la ciudadanía se empodere legítimamente para restaurar el hilo constitucional y que no quede duda que lo hará, porque el pueblo boliviano es poseedor de una rica tradición democrática sustentada en su valerosa lucha por la independencia y la libertad. Ya sucedió antes y volverá a suceder, el pueblo boliviano desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que surja ilegítimamente y lo hará sustentado en el derecho a la rebelión que tienen los pueblos, en defensa propia, cuando se violenta su derecho a vivir en democracia.

lunes, 3 de junio de 2019

EL ENGAÑO COMO ESTRATEGIA ELECTORAL




La ciudadanía ha sido bombardeada los últimos días por encuestas que el Gobierno, a través de los medios estatales y paraestatales ha hecho circular como parte de su estrategia para posicionarse como “seguro ganador” tratando de inducir al falso debate que trataría de establecer si Evo Morales ganará en primera vuelta o en segunda vuelta y si tendrá dos tercios o perderá el control parlamentario.

Desde mi punto de vista la situación se presenta exactamente a la inversa, ya que a pesar de la propaganda gubernamental, el binomio Morales–García es en realidad un seguro perdedor y lo que la ciudadanía comenta es la magnitud del fraude que la dupla ilegal necesita para imponerse, puesto que está claro que en elecciones limpias Evo Morales no tiene ninguna posibilidad.

¿De dónde sale afirmación tan rotunda? Veamos: La única referencia válida incuestionablemente, a diferencia de las discutidas encuestas, es el resultado del referéndum del 21F de 2016, en la cual la votación superó el 50% en contra de la re-re-re-elección del binomio Morales–García. Ahora bien, preguntémonos: ¿de febrero de 2016 a la fecha se ha fortalecido el MAS? O, por el contrario, ¿se ha profundizado su desgaste? La respuesta es contundente, hechos como la habilitación ilegal, la corrupción, narcovínculos, crisis policial, crisis de la justicia, derrota de La Haya, las mentiras cotidianas en boca de los primeros mandatarios etc. han profundizado el desgaste del Gobierno, al punto que la palabra “hastío” es la que mejor describe el estado de ánimo de la población con relación al binomio ilegal.

Ni la campaña electoral entregando infinidad de obras municipales, ni las elecciones primarias, el espaldarazo del señor Almagro de la OEA y, ni siquiera, la masiva concentración de los obligados en el aeropuerto de Chimoré son hechos políticos que logren revertir el desgaste. Al contrario, la ciudadanía se reafirma cada vez con mayor fuerza en su rechazo a la re-re-re-elección indefinida.

Por ello, los estrategas del masismo (nacionales y extranjeros) han decidido ganar con trampa y para ello han diseñado una estrategia que intentará hacer medianamente creíbles los resultados que “su maquinita” cocinará, puesto que científica e históricamente sabemos que ningún fraude de la proporción que necesita el masismo es creíble.

La estrategia del engaño consiste en posicionar como verdades dos falsedades, utilizando para ello todos los recursos a su alcance: La primera falsedad es “que el voto duro de Evo es un tercio del electorado, el otro tercio sería voto duro contra Evo y quedaría un tercio indeciso que es el que va a definir la votación”. Esa tesis es falsa, porque como hemos señalado líneas arriba, el 21F ha demostrado que más del 50% es voto duro contra el binomio del MAS. Por el contrario, el voto duro del masismo se ha reblandecido por lo menos en un 10%, de manera que actualmente está cerca al 20%, siendo el techo al que puede aspirar limpiamente el 30%, un techo que ciertamente lo coloca muy por debajo de los discursos con los que el presidente Morales y sus corifeos quieren engañar al electorado.

La segunda falsedad es: “solo es posible ganarle a Evo Morales si se lo enfrenta a un candidato único”, afirmación también falsa, por cuanto la unidad de los candidatos y las siglas no hace la unidad del pueblo. La experiencia nos ha mostrado que, aunque haya varios candidatos, la votación se concentrará en aquél que garantice la victoria. La elección del mismo Evo Morales en 2005 fue una muestra de ello.

La aparición en las encuestas de un apreciable porcentaje de “indecisos” es un fenómeno característico de coyunturas autoritarias, ya que en realidad son ciudadanos que ocultan su preferencia electoral. ¿Qué empleado público, cooperativista minero, campesino o sindicalista podría decir al encuestador que votará contra Evo Morales? Por ello, incluso, alguna proporción de los que dicen que votarán por Evo en realidad ya han decidido votar contra Evo.

En conclusión, el voto mayoritario contra el binomio oficialista ya está decidido, lo que falta definir es la votación que obtendrán Carlos Mesa, Oscar Ortiz, Jaime Paz, Víctor Hugo Cárdenas y los demás candidatos, lo cual determinará si la derrota del binomio ilegal será en primera o en segunda vuelta.

jueves, 6 de diciembre de 2018

EL MIR INOLVIDABLE



EL MIR INOLVIDABLE

(Gonzalo Lema)

Escribo estas líneas desde el profundo agradecimiento. Prescindo del necesario pudor. Ahora, circunstancia única, prefiero que mi admiración y mi reconocimiento a los jóvenes de ese entonces, se exprese con verdadera espontaneidad y deje atrás cualquier pose. He venido a rendir homenaje al mirismo histórico, a sus muertos anónimos y célebres, a sus sobrevivientes, al tenaz idealismo que supo sostenerlos de pie con fuego en la mirada. He venido a decirles, a quienes quedan de esos veinte años de resistencia firme y heroica, que este es el tiempo exacto para narrar in extenso sus vidas con la misma tenacidad que tuvieron para resistir a la larga dictadura. Por eso aplaudo la aparición del libro Testimonio y Legado. El MIR Histórico en la recuperación y reconstrucción de la democracia contemporánea 1964–1984. Poco importan los derroteros diversos que se abrieron a su paso cuando ya lograron instalar la democracia, y de muchos se convirtieron en multitud. Importa esencialmente, creo, el larguísimo camino de sangre y muerte que recorrieron con grandeza de espíritu, con valentía sin igual, y con rasgos notables, propio de los grandes hombres. Importa que el joven de ahora los escuche y los lea. Que el joven de ayer los recuerde. Que la democracia se estremezca haciendo memoria. Todo eso importa, y aún más: importa que se estrechen la mano por esos tiempos constitutivos, hechos de la misma materia dura de la guerra de la Independencia, de la guerra del Chaco, de la revolución del 52. Porque el 10 de octubre de 1982 no puede quedar vacío de contenido histórico, cual cáscara que el sucio viento de las calles lleva; y si más bien, debe recordarse como fecha primordial de la democracia contemporánea boliviana. Tiene esa honra incomparable.

Mis palabras vienen desde la absoluta lejanía. La política apenas se me aproximó y nada se esmeró en convertirme en militante partidario. Mi adolescencia íntegra pertenece al septenio tortuoso de Bánzer y transcurrió en un colegio musical que subrayó mi ausencia. Mi juventud me llevó a un confín del mundo. En esos años de descubrimiento personal, ignoraba la lucha, embrionaria del mirismo, de tantos jóvenes resistiendo al desalmado Barrientos, al contradictorio Ovando. Casi nada supe de aquel fulgor de la Asamblea Popular que ya supo avizorar el acceso democrático al poder de la izquierda nacional. Por supuesto, Natusch me pareció incomprensible porque su arrebato desmedido resultó muy tonto inclusive para él. También advertí pronto que García Meza y Arce Gómez inaugurarían el infierno otra vez. Pero la política apenas despertó mi curiosidad intelectual. Hace más de medio siglo, un escritor pudo expresar mi sentimiento para siempre: “Vida y muerte le han faltado a mi vida”. Es decir: plenitud. Compromiso. Pasión. Entrega. Gratuidad. Idealismo. Fuego. Amor al prójimo distante. Lucha y sangre. Resistencia valiente en todo momento, en cualquier circunstancia y en cualquier lugar. Declararse enemigo de los usurpadores de la soberanía. Mentarles la madre a gritos y en inteligentes grafitis y panfletos. Denunciar sus actos corruptos, viles, sanguinarios, en Bolivia y en el mundo… Pero no fue así. Tal vez por la poca edad o por vocación excluyente. Me queda el consuelo de pensar que como yo, en la adolescencia y juventud, miles de bolivianos resistían a los sucesivos gobiernos militares desde la soledad. Desde la pura sensibilidad. Desde la conciencia propia. Tristes, claro que sí, porque faltaban los codos compañeros para ser masa combativa.
Sin embargo, como sucede casi siempre, los chismes no tardaron en llegar. Los jóvenes del MIR se hacían oír en las universidades de Bolivia. Luego, en los combativos centros mineros. En la marcha de los fabriles. En las reuniones de Estados democráticos. Y de pronto, un día de inspiración cierta, dieron con la fórmula que entroncaba el pasado revolucionario con el presente muy necesitado de revolución. No sólo que habían resistido a la dictadura larga derramando muertos indóciles, sembrando desaparecidos y recuperando agónicos y moribundos compañeros, sino que abrieron la gran puerta para que toda esa fuerza popular, ese impulso de torrente o turbión con venas gruesas, ingresara al Palacio Quemado con el voto popular en la mano. Se habían desclandestinizado, como solían decirse entre sí. Pero era más: se habían viabilizado para la toma del poder político.
(Los años del mirismo en gobiernos de democracia esperan su propio libro. Es lógico. Testimonio y Legado así lo exige.)
No es pertinente que les comente este libro, seguro, como estoy, que lo han escrito todos ustedes, compañeras, compañeros, aquí presentes. Este libro tiene autoría plural, diversa, nutrida de innumerables puntos de vista reflejados en testimonios de un frente de resistencia, de otro, de un sector, y de otro, de un militante, de centenares de militantes, y su misma redacción devela pronto, sin bien en particular la mano sobria, mesurada, de Alfonso Camacho, la participación directa y frontal de manos y manos, de voces e inteligencias y sentimientos que revelan los distintos orígenes del MIR. Los varios afluentes. Diversas ideas primordiales que concurrieron a la lucha por la democracia, como también miles de solitarios dispuestos a resistir. A mí me ha sido posible advertir en su lectura la doctrina esencial de algunos compañeros, como la sencilla bronca de los otros. Cristianos, marxistas, obreristas, disidentes del movimientismo, maoístas, pragmáticos, idealistas incurables, demócratas y valientes en general capaces de jugarse la vida. Lo hicieron, en definitiva. Y su huella está en este libro. Recubriendo las ideas y sentimientos, como la piel que cubre el cuerpo, el mirismo.
¡Qué difícil definir el mirismo! Al mismo tiempo, qué innecesario. El propósito común, derrotar a la dictadura, instalar la democracia, se presentó con solidez suficiente, y también excluyente, para el tiempo de lucha. Así fue, seguramente, porque hasta fueron capaces de trascender la idea de la resistencia armada y arribar con convicción declarada a la resistencia civil, puramente política. Es notable que haya sucedido así, si se toma en cuenta la influencia de las guerrillas urbanas como rurales que se desplegaron en el subcontinente y en nuestro propio país. Es digno de particular mención el momento ─ ¡porque hubo un momento, claro que sí! ─ en el que aquellos jóvenes políticos decidieron luchar con la fuerza de la razón y espantaron para siempre la tentación, tan propia de aquel tiempo, de emular la guerrilla del Ché, como lo hicieron los guerrilleros de Teoponte triste. El mirismo, si se fuerza un concepto, fue voluntad plural, es decir heterogénea, pero fue revolucionaria, al servicio del anhelo más profundo de nuestra sociedad: la democracia. Ojalá que a nadie ahora le parezca poco. Todos sabemos que la democracia es esencial para nuestras vidas pero siempre hay gente que se olvida, que antepone falsas ideas como gobernabilidad ante todo, o de paz social, de estabilidad económica, de progreso, por encima de la democracia misma, de su cálido sentimiento, de su aire de libertad. Sabemos que no es así ni lo será, por supuesto. Una democracia de rodillas no le sirve a nadie. Una democracia agradecida a un patriarca, menos aún. Una democracia condicionada por ideas delirantes, amenazantes, supuestas poseedoras de la verdad que sabemos inalcanzable, no nos sirve ni para empezar.
El libro Testimonio y Legado ideologiza. Eso mismo sucede con el buen teatro, con la buena novela y con el buen poema. Con la conversación de calidad. El buen libro con mayor razón. Y este es un muy buen libro: muy particular, único, testimonial de una generación valiente, escrito por cada uno de ustedes derramando lágrimas. Me parece fundamental que lo libren al público y lo impulsen para que se sepa lo que ustedes fueron y lo que son. ¿Acaso no hay razones de verdad para sentirse orgullosos? ¿Acaso no cumplieron con la patria? Yo creo que sí lo hicieron, y a cabalidad. Yo mismo me declaro Udepista donde puedo, porque es el primer gobierno de esta nuestra democracia fruto de su lucha. Y me apresuró en agradecerles de corazón. ¿Cómo no decirles gracias en momento tan oportuno? Gracias, miristas, por su lucha inolvidable.
Cochabamba, noviembre de 2018.


lunes, 16 de julio de 2018

¿EVO MORALES DICTADOR?

Con la cara desencajada por la ira, el presidente Evo Morales se presentó ante la prensa para rechazar la declaratoria de “Dictador” que el Primer Congreso Nacional de Plataformas y Colectivos Ciudadanos le asignó durante sus deliberaciones. A tiempo de descalificar a los colectivos ciudadanos con el infamante apelativo de “caraduras”, el presidente Morales recordó que su mandato es producto de la legitimidad del voto democrático mayoritario que en 2014 fue por encima del 60% a su favor. 

En otro tiempo esta contundente expresión presidencial habría bastado para echar por tierra dicha declaratoria de “dictador”, pero, dado el creciente desgaste de la palabra del presidente Morales, por recomendación del señor vicepresidente acudimos en consulta al “mataburros”, y encontramos que según el diccionario de la lengua española, una dictadura es el “Régimen político en el que una sola persona gobierna con poder total, sin someterse a ningún tipo de limitaciones y con la facultad de promulgar y modificar leyes a su voluntad”. 

A la luz de esta definición, comienza a tener sentido la declaratoria del Congreso de Plataformas y Colectivos Ciudadanos ya que Bolivia efectivamente está viviendo un período de hiper-concentración del poder. El presidente y su entorno controlan no solo el ejecutivo, sino todos los órganos de poder del estado desde el poder ejecutivo, legislativo, judicial, defensoría del pueblo, órgano electoral, etc., no existiendo instancia alguna que limite los excesos de dicho poder. Asimismo, su rodillo parlamentario le permite promulgar y modificar leyes a su voluntad. Adicionalmente, la conducta prepotente de las principales autoridades del gobierno y la pretensión ilegal de perpetuarse en el poder a como dé lugar ha reforzado el sentimiento ciudadano de estar bajo un régimen de formalidad democrática, pero de características abiertamente autoritarias, dictatoriales y represivas. 

En consecuencia, bueno sería que el presidente Morales en lugar de enojarse, reflexione y rectifique el rumbo de su gobierno retornando a sus slogans: “vivir bien”, “gobierno sin muertos”, “gobernar obedeciendo al pueblo”, etc., con los que había logrado el apoyo ciudadano. Finalmente como patriótico corolario respete el mandato constitucional así como la voluntad ciudadana expresada en el referéndum del 21F, abandonando su ilegal ambición de re-re-re-postularse y como entró, salga por la puerta ancha de la legalidad democrática. 

Cochabamba, julio de 2018

martes, 27 de febrero de 2018

INVENTAR FALSAS GOLEADAS O RETIRARSE CON HONOR



El 21 de febrero de 2018, como estaba establecido por la autoconvocatoria ciudadana, Bolivia acató disciplinadamente el paro ciudadano exigiendo el respeto a la Constitución Política del Estado que prohíbe la re-re-re-postulación y el respeto a la voluntad soberana del pueblo expresada en el referéndum del 21F de 2016 que ratificó dicha prohibición. 

El paro ciudadano, a pesar de la oposición de algunos sectores, fue tan contundente como aquel que Cochabamba protagonizó el pasado 16 de enero y que logró la abrogación del Código del Sistema Penal. 

Sin embargo, el paro ciudadano del 21F tiene mayor mérito porque se realizó en un contexto adverso por las acciones políticas que el evismo desarrolló para evitar que Bolivia pare. Por una parte, buscando amedrentar a la ciudadanía, el evismo convocó a concentraciones para celebrar su “día de la mentira”. Por otra parte, desarrolló presión a través de los medios de comunicación estatales y paraestatales haciendo desfilar viceministros, ministros, parlamentarios, etc., intentando persuadir para evitar el paro. Adicionalmente el manejo des-informativo del gobierno sobre las “extrañas explosiones” del carnaval de Oruro, contribuyó al contexto adverso al paro ciudadano. 

En los hechos, resultó que la “concentración del día de la mentira” del evismo, fue una reedición muy esmirriada de la “marea azul” notoriamente desmoralizada y desgastada. Por el contrario, el paro ciudadano, a pesar del amedrentamiento y la campaña mediática en contra, fue un éxito rotundo. 

El presidente Morales, mal informado por sus colaboradores y embelesado por la comprada transmisión televisiva de las concentraciones evistas, entró en un estado de autoengaño que le hizo decir: “hemos ganado por goleada…” Nada más falso y peligroso. Es tiempo que el presidente Morales reflexione con la verdad, el pueblo boliviano mayoritariamente le dijo NO. Lo que su entorno, borracho de poder y apegado a las comodidades del gobierno, le informa son falsedades de adulación que solo pueden llevarle a errores funestos. 

Saber retirarse a tiempo, con dignidad siempre es mejor que salir forzada y deshonrosamente.

domingo, 4 de febrero de 2018

¿EVISMO PROMETE HACER EN 2 AÑOS LO QUE NO HIZO EN 12?


En el discurso informe del pasado 22 de enero, el presidente Morales presentó su gestión al desnudo, ya que los 5 desafíos que planteó para el futuro son en realidad las tareas que su gobierno incumplió en los 12 largos años que ha gobernado.

Cuando dijo: "Somos el Estado más fuerte de toda la región y el que más ha crecido en los últimos años en Sudamérica, ahora gozamos de estabilidad económica que es ejemplo en el mundo", está diciendo que, por efecto de los altos precios del gas en el mercado internacional, el gobierno boliviano ha recibido una cantidad muy grande de dinero. 

Y cuando dice: "Se deben cumplir cinco compromisos futuros inmediatos para lograr un país industrializado, salud gratuita, elevar la calidad y tecnificación de la educación. Empleo para la juventud. Justicia rápida equilibrada y gratuita para todos los bolivianos", está confesando que, en estos doce años, el régimen, pese a haber recibido ingentes cantidades de dinero no hizo las inversiones para atender sus obligaciones.

Ni inició la industrialización del país, la salud está en colapso, la educación, lejos de progresar o tecnificarse ha retrocedido, la falta de empleo sigue obligando a gran parte de la juventud boliviana a migrar en busca de mejores horizontes; y en el caso de la justicia se ha llegado a niveles aberrantes y vergonzosos.

Pero, el retroceso mayor que Bolivia ha sufrido en estos 12 años es en su institucionalidad democrática:

Se ha concentrado el poder en una sola persona a quién por efecto del culto a la personalidad se le atribuye virtudes providencialistas. Evo Morales se ha convertido en una especie de Dios para el evismo, un Dios que al tener subordinado al legislativo promulga, deroga y abroga leyes, al haber subordinado al judicial, criminaliza al que le incomoda y a partir de haber subordinado al TCP y al órgano electoral rompe la institucionalidad y pretende imponer ilegalmente su dominación vitalicia.

Afortunadamente, la admirable consciencia democrática del pueblo, de manera muy firme, le ha puesto el freno: Cuando se pretendió afectar la economía popular, el pueblo rechazó el gasolinazo y el evismo tuvo que retroceder; cuando se pretendió devastar la Pachamama con la carretera cocalera, el pueblo dijo: “el TIPNIS se respeta”; cuando quiso imponer la cubanización del servicio de salud, el pueblo lo rechazó de plano; cuando el evismo quiso criminalizar al país, el pueblo obligó al evismo abrogar su código penal, y cuando el evismo quiso entronizarse vitaliciamente, el pueblo en referéndum vinculante dijo un rotundo NO. Posteriormente rechazó el engaño de las elecciones judiciales con un aplastante NULO.

La ciudadanía ha demostrado que su consciencia democrática es insobornable. El futuro se presenta optimista. Don Evo Morales debe retirarse como manda la Constitución ratificada por el pueblo en el 21F. En 2019 se restablecerá el marco democrático en Bolivia.