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viernes, 15 de septiembre de 2017

EL RE-DESQUITE DE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA PLURINACIONAL


El 16 de octubre de 2011 se conoció el resultado de la primera elección judicial por voto popular, en la cual la ciudadanía rechazó con una abrumadora mayoría a todos los candidatos seleccionados por la Asamblea Legislativa Plurinacional. En efecto, los votos válidos en dicha elección no alcanzaron ni remotamente una cantidad que pudiera dar a los nuevos magistrados la legitimidad y credibilidad que requerían para asumir los altos cargos de magistrados del Órgano Judicial.
Aun así, en lugar de desarrollar un proceso de autocrítica y de enmendar la situación, el Gobierno optó por posesionar a dichos candidatos, perdedores, en los cargos de magistrados con unos resultados que, en opinión del primer mandatario del país, fueron desastrosos y pusieron a la justicia boliviana en “terapia intensiva”, expresión pública lanzada quizás sin percatarse de que fue él mismo quien posesionó a dichos magistrados rechazados por la ciudadanía.
Es así que podemos calificar a la primera experiencia de elección de magistrados por voto popular como un fracaso, cuya causa principal salta a la vista: el sectario y excluyente proceso de selección de candidatos realizado por la Asamblea Legislativa Plurinacional. Ciertamente, no seleccionó a los mejores.
Hoy que estamos a las puertas de una nueva elección judicial en diciembre de 2017, la Asamblea Legislativa Plurinacional –cual si no hubiera aprendido la lección– ha desarrollado el proceso de selección de los candidatos de manera muy parecida a la de la elección de 2011. Si bien involucró limitadamente al Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana, repitió la exclusión de los colegios profesionales y de las personalidades más eminentes del derecho, actuando con el mismo sectarismo que la ciudadanía rechazó en las urnas, en octubre de 2011.
El proceso de selección de candidatos para las próximas elecciones judiciales constituyó, para la Asamblea Legislativa, la oportunidad para rendir un buen desquite. Pero, al parecer, puede más el sectarismo y la necesidad de controlar políticamente al Órgano Judicial.

En este contexto, el anunciado “voto ninguno” se perfila como la reiteración de la nota de reprobación al pésimo trabajo de la Asamblea Legislativa Plurinacional para la elección de los mejores recursos humanos que puedan enfrentar la crisis judicial que agobia a la ciudadanía y al Estado boliviano.

viernes, 1 de septiembre de 2017

MATICES QUE HACEN LA DIFERENCIA


Todos queremos la integración y vertebración del territorio boliviano, por lo cual, nadie se opone a la construcción de la carretera que unirá Cochabamba con el Beni. ¿Cuál es el matiz? El gobierno y sus aliados quieren que la carretera pase por el núcleo del TIPNIS; en cambio la mayoría de los bolivianos queremos que dicha carretera se construya sin destruir el corazón del TIPNIS.
Todos queremos que mejoren las condiciones de vida de los pueblos indígenas, que puedan acceder con mayor facilidad a los servicios de educación, salud, saneamiento, etc. ¿Cuál es el matiz? La mayoría de los bolivianos queremos que la carretera pase por las comunidades indígenas, las cuales no están en el núcleo, sino bordeando el TIPNIS. En cambio, el gobierno, los cocaleros y sus aliados quieren afectar el corazón del TIPNIS, lo cual permitirá desmontar el bosque, colonizar a los indígenas, e inundar el parque con sembradíos de coca y soya.
Todos rechazamos la intervención extranjera en los asuntos internos de Bolivia. ¿Cuál es el matiz? El gobierno rechaza solamente la injerencia norteamericana; en cambio, la mayoría de los bolivianos rechazamos la injerencia de EEUU, China, Venezuela, Irán, Cuba, etc.
Todos queremos que se solucione la crisis de la justicia en Bolivia. ¿Cuál es el matiz? El gobierno quiere magistrados afines a su línea y dispuestos a ser manipulados. En cambio, la mayoría de los bolivianos queremos que se elijan magistrados entre los mejores recursos humanos y se garantice la seguridad jurídica de la ciudadanía y del Estado boliviano.
Todos estamos obligados a cumplir la constitución. ¿Cuál es el matiz? El pueblo siempre cumple sus deberes constitucionales. En cambio, los gobernantes se aferran al poder y se aprestan a desobedecer la constitución.

Esos son algunos matices que han alejado al gobierno de la ciudadanía al punto que, en el referéndum del 21 de febrero de 2016, la mayoría de los bolivianos le dijo NO a la re-re-re-postulación del actual presidente. Ese veredicto no tiene matices, la mayoría de los bolivianos queremos un cambio y a los gobernantes no les queda otro camino que obedecer al pueblo.

miércoles, 23 de agosto de 2017

LA CUESTIÓN INDÍGENA EN LA IDEOLOGÍA DEL ESTADO PLURINACIONAL




Una carretera civilizadora desarticula el discurso plurinacional pachamamista e instaura el desarrollismo social darwinista como ideología del régimen masista.
Dos momentos diametralmente opuestos caracterizan el tratamiento de lo indígena bajo el régimen de Evo Morales: un primero que podemos llamar proceso de indigenización donde es evidente la identificación de Evo Morales y el gobierno con lo indígena y un segundo momento de desindigenización marcado por el distanciamiento, ruptura y confrontación con los pueblos indígenas.
a) La fase indigenista del gobierno de Evo Morales
Pese a que el origen político del MAS y el liderazgo de Evo Morales no viene del indigenismo ni del indianismo, una lectura acertada del contexto político que vivía el país les llevó a incorporar a su discurso y a su programa el tema indígena.
La lucha y las demandas de los pueblos indígenas de “tierras bajas” se condensaron en la Marcha por la Vida, Dignidad y el Territorio de 1990 logrando sensibilizar a grandes sectores de la población que vieron esas manifestaciones como justas reivindicaciones, produciéndose una toma de consciencia de la situación de marginación y racismo que la Colonia y la república habían desarrollado sistemáticamente en contra de los pueblos indígenas.
El planteamiento de una Asamblea Constituyente re fundacional que incluyera a los indígenas en un nuevo pacto social fue ganando amplio consenso, particularmente en la intelectualidad boliviana y en vastos sectores criollo mestizos que fueron posteriormente el grueso de la votación a favor del MAS en las elecciones del 2002 y posteriormente el 2005.
Bajo el concepto unificador de Indígena Originario Campesino (IOC) materializa la construcción del sujeto articulador de la base social del masismo. Bajo ese concepto estaban incluidos los indígenas de tierras bajas y tierras altas, los campesinos, los colonizadores, los cocaleros y los núcleos de migrantes urbanos tales como los alteños, los intelectuales aymaras y otros movimientos sociales.
Es así que Evo logra posicionar nacional e internacionalmente su imagen como primer presidente indígena y a su gobierno como el primer gobierno indígena: El 3 de enero de 2006, ya electo presidente, Evo Morales realiza una gira internacional, llegando a cuatro continentes, reforzando su imagen y despertando simpatía y expectativa. Luego, con la finalidad de darle todo el simbolismo, un día antes de la posesión oficial, se realiza en Tiawanaku una ceremonia ritual, una especie de entronización de Evo como líder de los indígenas de Bolivia y con proyección de líder mundial de los indígenas.
Ya en función de gobierno los masistas reafirmaron su tendencia indigenista al interior de la Asamblea Constituyente, haciendo del concepto de “descolonización” y de la transformación de la República en “Estado Plurinacional” sus principales caballos de batalla, incorporando en el texto constitucional lo plurinacional como un tema transversal a todo el andamiaje institucional del país.
La “Cumbre mundial de los pueblos sobre el cambio climático y los Derechos de la Madre Tierra” de Tiquipaya, fue un esfuerzo por consolidar el liderazgo y la imagen de líder mundial indígena de Evo Morales, que llegaría a un resultado negativo en la Cumbre de Cancún en la que Evo Morales fracasa en su intento de liderizar un movimiento mundial en defensa del equilibrio ecológico, la naturaleza y los derechos de la Madre Tierra.
En esta fase, los pueblos indígenas logran importantes avances: además de la dinamización del proceso de titulación de las TCOs y de la imagen favorable hacia la causa de los pueblos indígenas, el avance más notable se dio en el reconocimiento de los Derechos de los Pueblos Indígenas en la Constitución Política del Estado, hecho que les permite una mejor defensa frente al avasallamiento que sufren. En el conflicto actual del TIPNIS, es flagrante la violación de la Constitución Política del Estado por parte del gobierno.
b) La fase anti indígena de Evo Morales y el masismo
Evo Morales en la Presidencia, excluye a los indígenas de tierras bajas de las instancias de poder del Estado. Ningún indígena forma parte del gabinete de ministros, siendo esa una constante. Por otra parte, al acentuarse el carácter caudillista del gobierno, las instancias de deliberación y participación democrática son inexistentes para los indígenas de tierras bajas, terminando aislados. El reclamo por esta situación se ha hecho patente en el conflicto actual donde una de las reivindicaciones más sentidas es la presencia del Presidente, así sea simbólica en la inauguración del diálogo.
La ruptura entre el gobierno de Evo Morales y los indígenas adquiere dimensiones nacionales e internacionales a raíz del conflicto generado por el proyecto de construcción de la carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos, partiendo el Territorio Indígena Protegido Isiboro Sécure.
Este conflicto tiene la virtud de desarticular el concepto homogeneizante: Indígena Originario Campesino (IOC) que, hoy muestra su contradicción interna que se hace antagónica entre Indígena Vs. Campesino, lo cual a su vez desarticula el concepto antes unido tierra – territorio, descomponiéndolo en dos visiones antagónicas: tierra, que corresponde a la visión campesinista, colonizadora, cocalera Vs. Territorio que corresponde a la visión indígena.
“Los pueblos indígenas Mojeño, Yuracare y Mosetenes se oponen a la construcción de la carretera que divide en dos el territorio ancestral que por ley les pertenece aduciendo razones medio ambientales, pero principalmente razones de carácter étnico cultural, debido a que la destrucción del parque significa la destrucción del entorno en el cual viven. Tomando en cuenta que son pueblos recolectores, cazadores y pescadores, su dependencia del hábitat es fundamental. La experiencia de lo ocurrido a los pueblos Lecos, Yuracares o Yukis en otros escenarios, los ha convencido que la carretera significara la destrucción de su forma de vida” (Reimy Ferreira)
En respuesta, a la resistencia indígena, el darwinismo social se hace presente en toda su crudeza esta vez de la boca del máximo dirigente de la CSUTCB, Roberto Coraite, quien expresa en conferencia de prensa: "Hay que admitir las necesidades más urgentes, hay que diferenciarlas cuál da más beneficios a nuestros hermanos del TIPNIS; la carretera o mantenerse en la clandestinidad, mantenerse como indigentes, o, mantenerse como salvajes por decir, cuál es más importante, yo creo que esas diferencias hay que admitirlas (…)… No queremos que los indígenas (del TIPNIS) vivan más como salvajes", sostuvo Coraite en conferencia de prensa. (http://www.laprensa.com.bo/diario/actualidad/bolivia/20110906/roberto-coraite-de-la-csutcb-afirmo-que-desea-que-la-carretera-evite-que_5690_9859.html).
c) La querella por la distribución de la tierra es el telón de fondo de la cuestión indígena
El viejo Estado Oligárquico, despojo a las comunidades indígenas aymaras y quechuas de sus tierras comunitarias transformándolas en haciendas. En 1825 ¾ partes de las tierras arables eran de propiedad de las comunidades y solo ¼ era del sistema de haciendas, con la fuerza del poder y la ideología social darwinista arrancaron esas tierras de los “indígenas atrasados e ignorantes y las entregaron a la emprendedora raza blanca”.
La reforma agraria de 1953 reparó en parte la injusticia, pero, bajo la influencia del mismo discurso ideológico, condicionó a la transformación de los indígenas en campesinos, por ello la entrega de tierras fue en propiedad individual, bajo la consigna de “la tierra es de quien la trabaja”. Este proceso afectó las haciendas en el altiplano y los valles, no así en haciendas de tierras bajas donde solo se liberó la mano de obra; es decir, a los indígenas de estas regiones se les dio la posibilidad de instalarse en otras tierras, por la abundancia de éstas. Los pueblos indígenas de tierras bajas fueron marginados del derecho a la propiedad de la tierra, y se consideró baldíos los territorios de los indígenas.
El conflicto del TIPNIS, nuevamente, pone al centro del debate la problemática de la distribución de la tierra: Si bien es verdad que los territorios indígenas abarcan 20 millones de hectáreas tituladas comunitariamente, no menos cierto es que el sector latifundista en el Oriente tiene en su poder otros 20 millones de Hectáreas. Dada la creciente presión que ejercen los campesinos, colonizadores y cocaleros, por expandir la frontera agrícola, el gobierno, lejos de revertir los latifundios y redistribuirlos, (como fue su programa original) ha decidido echar mano a las TCOs de los indígenas de tierras bajas, en nombre del “desarrollo y la civilización”.
“Por eso, la marcha de los indígenas tiene una proyección estratégica que subyace a la misma puesto que está en juego no solo el TIPNIS sino los más de 20 Territorios que son codiciados por grupos de migrantes del occidente que, dado su retraso y forma de vida, siguen considerando a la tierra como el factor central del desarrollo en base a la agropecuaria”. (Iván Arias Durán)
Esta definición del gobierno de Evo Morales de no tocar los latifundios y echar mano a las tierras de los indígenas, prefigura un eje cocalero – latifundista bajo la bendición del gobierno.
“(…) de la noche a la mañana, los agroindustriales (esos chupasangres, agentes del capitalismo, separatistas, encarnaciones de la antipatria y que “querían derrocar al indio”) son tratados con guante blanco, recibidos en Palacio y honrados con la presencia estatal es sus foros como en sus ferias. Ahora son los llamados a salvar a Bolivia del hambre y del aislamiento. Así, el eje cocalero-agropecuarios emerge ante la destrucción de la centralidad indígena y de los movimientos sociales. Y es que entre empresarios siempre es más fácil entenderse, porque a la hora de la verdad, negocios son negocios y el resto es cháchara.(…)” (Iván Arias Durán)
d). La crisis del discurso pachamamista
El conflicto por el TIPNIS tiene además la virtud de poner en evidencia la farsa de la tan alardeada defensa de la madre tierra. Los hechos, más que el discurso (aunque hoy también el discurso) han desnudado al gobierno mostrando su postura decididamente desarrollista. El discurso de respeto a la naturaleza resulto una impostura que utilizaron para engatusar a ambientalistas y “románticos”. El crecimiento desmesurado de los cultivos de coca y la legalización de 100 mil autos chutos echan por tierra el discurso pachamamista. Que lejano esta el día en que el grito “Naturaleza o muerte” en la boca del presidente Evo tuvo alguna credibilidad.
e). La guerra anti-indígena
La marcha en defensa del TIPNIS opero como por arte de magia que los indígenas pasen de héroes del proceso de cambio a villanos despreciables: La saña con la que el gobierno y los cocaleros atacan a la marcha indígena son francamente inaceptables de quienes se dijeron en algún momento gobierno indígena. Los han acusado de ser agentes del imperialismo, traficantes de madera, traficantes de tierras, gente sin personalidad, manejados por las ONGs corruptos, que no representan el sentir de sus bases, de buscar solo intereses personales, sectoriales, políticos, convirtiéndose en enemigos de los intereses nacionales.
El gobierno ha organizado marchas y concentraciones de cocaleros en contra de los indígenas; ha despejado los bloqueos a favor de la marcha indígena y está impulsando el bloqueo y la emboscada en Yucumo con el argumento de “obligarles a dialogar” con el grave peligro de enfrentamiento entre bolivianos, de cuyo saldo querrá luego culpar a los indígenas; esta guerra sucia contra quienes fueron sus aliados y a quienes les deben en gran medida su llegada al gobierno.
Conclusiones
1. La única posibilidad de convertir Bolivia en un Estado Plurinacional real y no solo en el papel, es respetar la cultura, el territorio y la autonomía de los pueblos indígenas que todavía quedan en condición de tales: principalmente los indígenas de tierras bajas, los núcleos aymaras y quechuas que viven conservando el sistema comunitario, y otros pueblos que por el aislamiento han mantenido su identidad cultural. Ciertamente que esta postulación es contradictoria con el régimen fuertemente caudillista de Evo.
2. El paradigma ideológico dominante en el tratamiento de la cuestión indígena a lo largo de la historia de Bolivia ha sido el “Darwinismo social”, con cuya argumentación justificativa las clases dominantes emprendieron el exterminio indígena unas veces por la vía del genocidio y otras por la vía del etnocidio.
3. La ideología social darwinista fue el justificativo con el que la vieja oligarquía, arrebató las tierras de las comunidades a favor de los hacendados; el nacionalismo revolucionario campesinizó al indígena; y el Estado Plurinacional pretende hoy en nombre del desarrollo (y la civilización), en complicidad con los latifundistas, “colonizar” los territorios indígenas.
4. De las definiciones que ha tomado el régimen se infiere su naturaleza de clase: Si con el gasolinazo se reveló su carácter anti obrero y anti popular, el conflicto del TIPNIS revela su carácter anti indígena. Transnacionales petroleras, burguesía financiera, burguesía latifundista, empresariado minero, cocaleros, campesinos, colonizadores, militares, alta burocracia estatal; operadores de la economía ilegal de la coca y el contrabando son los sectores beneficiados del régimen y los que constituyen su núcleo duro de sustento político.
5. En relación al TIPNIS, la oposición a la construcción de la carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos se sustenta en argumentos muy sólidos: a) atenta contra la naturaleza y la biodiversidad: b) Es un etnocidio; c) viola la CPE, el convenio 169 de la OIT y otras normas; d) favorece la economía legal e ilegal de la coca; y e) existen denuncias de sobreprecio.

jueves, 17 de agosto de 2017

LA BOLIVIANIDAD ES ROJO AMARILLO Y VERDE




El 17 de agosto de 1825 la Asamblea Constituyente creó la bandera de nuestra naciente República, un rectángulo de dos franjas verdes iguales en los extremos superior e inferior y una roja, más ancha, al centro, con cinco medios óvalos formados por ramas de olivo y laurel, y dentro de cada óvalo, una estrella de color oro. Esta bandera fue modificada el 25 de Julio de 1826, cambiando la franja verde de la parte superior por una franja amarilla, igualando el ancho de las tres franjas y en lugar de las cinco estrellas de oro, las armas de la República rodeada por dos ramas de olivo y laurel. Con esta bandera Bolivia participó en la Confederación Perú boliviana en los años 1836 a 1839, y también flameó en los campos de Ingavi en la victoria sobre el Perú, que consolidó la República de Bolivia en 1841.

Posteriormente, por iniciativa del Presidente Belzu, la Convención Nacional, reformó definitivamente nuestra enseña patria adoptando la tricolor rojo, amarillo y verde, bandera que fue izada solemnemente por primera vez el 7 de noviembre de 1851 en el faro de Conchupata, ciudad de Oruro donde se había reunido la Convención Nacional.

La historia de nuestra tricolor a partir de su estreno en 1851 está ligada a la difícil misión de consolidar “nuestra bolivianidad” como categoría esencial que nos identifique frente al mundo, ya que quienes heredamos la patria que forjaron los creadores de Bolivia somos un conjunto de seres humanos muy diverso étnica, cultural, regional y socialmente.

Y efectivamente, al principio de la república, era ilógico pensar que las grandes mayorías indígenas, los mestizos pobres, los analfabetos y las mujeres, a quienes se había excluido de la vida política y privado del ejercicio de sus derechos ciudadanos, pudieran identificarse como pertenecientes a la bolivianidad. Ni siquiera la guerra del Pacífico, de tan dolorosas consecuencias para el país, tuvo la virtud de universalizar “lo boliviano”.

Fue recién a partir de1932 que, indígenas, mestizos, criollos, mujeres, ricos, pobres y toda nuestra diversidad humana se fundió en el crisol de la bolivianidad bajo el ardiente fuego de la guerra del Chaco y, como no podía ser de otra manera, lo hizo enarbolando la rojo, amarillo y verde. La unidad lograda en el Chaco protagonizó la revolución de 1952 que instauró la ciudadanía universal y puso las bases para la consolidación de lo boliviano como nuestra identidad globalizante, aunque lo hizo bajo el signo del avasallamiento cultural.

Con la instauración de la democracia contemporánea en octubre de 1982, los pueblos indígenas reivindicaron su identidad originaria y particularmente algunos grupos aymaristas intentaron sustituir la tricolor con la wiphala; sin embargo, chocaron contra el sentimiento de bolivianidad ya profundamente enraizado en la mente y corazón del conjunto pluricultural, regional y social diverso de aymaras, quechuas, guaraníes, mestizos, criollos, etc., quienes con orgullo enarbolan la tricolor y reclaman su pertenencia a Bolivia, sin perder su identidad de origen.

domingo, 30 de julio de 2017

EL MIR DE JORGE “CHICHI” RÍOS DALENZ


En octubre de 1969 el Partido Demócrata Cristiano expulsó públicamente a los dirigentes de la Juventud Demócrata Cristiana. Era un ajuste de cuentas por haber intentado los jóvenes democristianos ganar la presidencia del partido y desplazar a la dirigencia tradicional. Adalberto Kuajara, Jorge Ríos Dalenz, Alfonso Camacho, Gastón Encinas, Percy Miranda, Fernando González, entre otros, fueron los expulsados. Una vez fuera del PDC, la JDC decide casi por reflejo convertirse en Partido Demócrata Cristiano Revolucionario (PDCR).

Se vivía tiempos de radicalización, el Concilio Vaticano II había revolucionado el mundo católico, la revolución cubana aparecía como un faro de redención social, la teología de la liberación asomaba no solo ideológicamente, sino físicamente en la presencia de curas como Camilo Torres en los movimientos guerrilleros, y estaba fresca en la memoria la guerrilla de Ñancahuazú y la muerte del mítico comandante Che Guevara.

El joven PDCR, ideológicamente radicalizado hacia el marxismo leninismo, orgánicamente vigoroso, hegemónico en el movimiento universitario nacional y políticamente inexperto, participó en ese contexto desde dos escenarios: los unos, seducidos por el ejemplo del Che Guevara dieron testimonio de sus convicciones marchando a la guerrilla de Teoponte donde ofrendaron sus vidas; y los otros participaron en el nacimiento, desarrollo y fin de la asamblea popular.

En medio de este turbulento proceso, la sagacidad de Jorge Ríos Dalenz, orientó al PDCR en la búsqueda de una línea estratégica. En efecto, el PDCR propició en la juventud de la época un debate que permitió distinguir dos corrientes en la izquierda boliviana: una que se la caracterizó como tradicional, dependiente de los núcleos de poder comunista mundial, y otra, la izquierda revolucionaria encarnada en los grupos y personas que genuinamente trabajaban por la liberación nacional y el socialismo, auto-definiendo al PDCR en esta última corriente.

Hecha la distinción, el PDCR comprendió que el objetivo estratégico era unir en un solo movimiento a la izquierda revolucionaria, la misma que se encontraba dispersa en varios grupos como el Movimiento Revolucionario Espartaco, sectores disidentes del MNR, personalidades como René Zavaleta, César Chavez y grupos de marxistas independientes, grupos con los que logró un acuerdo para fusionarse, reuniéndose los dirigentes de estos grupos el 25 de mayo de 1971, para constituir el Comité de Integración Revolucionaria que debía convocar a un congreso para fundar el Movimiento de la Izquierda Revolucionaria MIR.

Sin embargo, dicho congreso no pudo realizarse ya que el 21 de agosto de 1971 el entonces Coronel Hugo Banzer Suárez protagoniza un sangriento golpe, obligando al naciente MIR a asistir a la resistencia armada en el combate de Laikakota, junto a los militantes sindicales y políticos de la Asamblea Popular.  Estuvieron presentes, entre otros, Jorge Ríos Dalenz, Antonio Araníbar, René Zavaleta, Jaime Paz, Adalberto Kuajara, Marcel Ramírez, Sebas, Alfonso Camacho, José Pinelo, Hans Moeller, en un grupo de más o menos 70 combatientes miristas.

Derrocado el gobierno del Grl. Torres y derrotada la Asamblea popular, el victorioso Banzer canceló las libertades sindicales y políticas, condenando, a las fuerzas políticas de izquierda y entre ellas al MIR a la clandestinidad, lo cual lleva a Jorge Ríos Dalenz al exilio en el Chile de Allende.

El 7 de septiembre de 1971 el MIR realizó su primera reunión clandestina donde tomó, entre otras, una determinación fundamental: “la máxima dirección mirista debería residir siempre en el país”. Jorge Ríos, a pesar de su innegable liderato natural en el naciente mirismo, fue escrupulosamente respetuoso de dicha determinación reconociendo la autoridad de la primera dirección nacional clandestina constituida en el país por Antonio Araníbar, Jaime Paz Zamora, Sebastián, Ricardo Navarro, Alfonso Camacho, y el conjunto de compañeros que conformaron la DNC-1.

Es así que Ríos Dalenz apoyaba el trabajo clandestino del MIR en Bolivia desde su exilio; sin embargo, en septiembre de 1973 es derrocado el presidente chileno Salvador Allende y el régimen de Pinochet procede a masacrar a miles de chilenos y extranjeros asilados y, entre muchos, asesina a Jorge Ríos Dalenz truncando la vida del ideólogo del MIR y uno de los líderes más prometedores de la nueva generación política boliviana. Pero el legado de Jorge Ríos Dalenz no murió, sino que se fortaleció por la unidad de sus dirigentes y fue protagonista central en la lucha contra las dictaduras militares a las cuales finalmente junto al pueblo logró derrotar, asistiendo en primera línea a la fundación de la democracia contemporánea el 10 de octubre de 1982.

Sin embargo, el MIR de Jorge Ríos Dalenz, el MIR de los mártires por la democracia asesinados el 15 de enero de 1981, el MIR de los tiempos heroicos de la resistencia a las dictaduras, sufrió una derrota estratégica en democracia, fue derrotado por la descomunal crisis que arrasó con el gobierno de la UDP a fines de 1984, arrastrando al instrumento que naciera para unir a la izquierda revolucionaria, a fragmentarse en 3 ramas: “Masas”, “Bolivia Libre” y “Nueva Mayoría” que, separadas, expiaron sus faltas en el purgatorio neoliberal y todavía pagan penitencia en el  llamado estado plurinacional.

Un 25 de julio nació Jorge Ríos Dalenz, por ello es oportuno rendirle un homenaje de fraterno respeto reivindicando su obra política: haber concebido el MIR, ese MIR heroico que ofrendó generosamente la sangre de sus mártires. El MIR que, junto al pueblo logró restituir en Bolivia el sistema democrático. El MIR histórico del compañero Jorge “Chichi” Ríos.

Cochabamba, julio de 2017

lunes, 6 de febrero de 2017

UN CARTEL QUE VERDADERAMENTE LOGRO ENGAÑAR AL PUEBLO


En el referéndum del 21 de febrero de 2016 el pueblo boliviano dijo NO a la re-re-re-postulación de los actuales mandatarios. El presidente y sus seguidores, para explicar su derrota, inventaron un “cartel de la mentira” al cual atribuyeron su derrota, argumentando que dicho cartel habría engañado al pueblo al revelar la existencia de una novia presidencial favorecida con una gerencia en la empresa china CAMC, favorecida la empresa a su vez, con millonarios contratos del Estado, verdades que el primer mandatario reconoció y que ninguno de sus ministros, improvisados escritores de libros de amores tormentosos, pudo desmentir.

Este hecho y la demostrada capacidad mitomaníaca gubernamental me hizo reflexionar respecto a las mentiras con las que los políticos seducen a los votantes y he aquí que descubro que evidentemente hubo en Bolivia un cartel muy efectivo, que logró engañar al pueblo haciendo que éste vote masivamente a favor de su candidato. ¿Y cómo lo hizo? Espanta su sencillez y efectividad. He aquí su “modus operandi” como dirían los sagaces investigadores de  nuestra policía:

1. Cuando el gobierno de Banzer y Tuto Quiroga asumieron el plan impuesto por los norteamericanos “coca cero”; el cartel cocalero, aprovechando el profundo sentimiento antimperialista del pueblo, instaló en la opinión pública el argumento que “la coca del Chapare era la hoja sagrada que resumía nuestra cultura a la cual el imperialismo quería destruir”. Argumento falso ya que la coca del Chapare, como está demostrado y reconocido por los mismos cocaleros, va en más del 90% a la fabricación de cocaína. Solo la coca tradicional de los Yungas de La Paz y Vandiola van al acullico y consumo popular.

2. Posicionado el argumento coca Chapareña=hoja sagrada, los cocaleros pasaron a ser “de productores de materia prima de cocaína, a grandes patriotas” defensores de nuestra esencia cultural, haciendo de su principal caudillo, un sacrificado y audaz líder antimperialista, portador de innumerables virtudes. En consecuencia resultó nada difícil que, en las elecciones del domingo 18 de diciembre de 2005, el 54% vote por el jefe de los cocaleros y éstos pasen a ser dueños del país, poniendo al Estado a su servicio, para protección del tráfico de coca ilegal (la del Chapare).

3. Ese fue el engaño del cartel organizado por los cocaleros del Chapare junto a algunos medios de comunicación de la época y ONGs., que ingenua o astutamente trabajaron con el discurso de la defensa de las raices culturales del pueblo amenazadas por el imperialismo, entronizando sin remordimientos al régimen de los productores de coca ilegal. Algún despistado “cientista social” llegó a comparar a la Federación de cocaleros con la Federación de Mineros, otrora gloriosa protagonista de la revolución de 1952.

Sin embargo, como dice la frase popular: “se puede engañar a todos algún tiempo. También se puede engañar a algunos todo el tiempo. Pero no se puede engañar a todos, todo el tiempo"; y el 21 de febrero de 2016 la venda cayó de los ojos, los cocaleros del Chapare aparecieron desnudos al igual que su caudillo, con todos sus vicios y corrupción. Ni son antiimperialistas defensores de la cultura boliviana, ni “humildes campesinos pobres”, ni reserva moral, ni pagan impuestos,  ni siquiera son indígenas y mucho menos respetuosos de las mujeres.

En consecuencia, ante su pretensión de mantenerse en el poder en forma vitalicia, el pueblo ejerciendo su soberanía les ha dicho un rotundo NO, en un referéndum vinculante de cumplimiento obligatorio con valor de ley constitucional, por lo cual cualquier intento de desconocer dicho referéndum es un delito contra la Constitución y la soberanía del pueblo. Se tardó un poco pero el verdadero cartel de la mentira quedó al descubierto.


Cochabamba, enero de 2017

miércoles, 21 de septiembre de 2016

¿FUE AMOR VERDADERO?




¿FUE AMOR VERDADERO?
(Lo que los libros ministeriales no dicen)

LOS ACTORES:
Ella, una adolescente de 17 años, legalmente menor de edad, sin capacidad para consentir relaciones carnales. Él, un cincuentón, padre soltero que juró solemnemente cumplir y hacer cumplir las leyes.

EL ACTO:
Según el Código Penal “Artículo 309 (Estupro). Quien mediante seducción o engaño, tuviera acceso carnal con persona de uno y otro sexo mayor de catorce (14) años y menor de dieciocho (18), será sancionado con privación de libertad de tres a seis años.”

LO HIPOTÉTICO:
Si él la hubiera amado verdaderamente:

a) Se hubiera casado con ella, en una boda en Tiawanaku, con aptapi y akulliku, con mayor autenticidad que otra que se realizó anteriormente;

b) Ella hubiera ocupado legítimamente las oficinas la Unidad de Gestión Social del Ministerio de la Presidencia;

c) Ella no hubiera tenido necesidad de buscar trabajo de gerente en una empresa China;

d) Dicha empresa china no habría sido sospechosamente favorecida con millonarios contratos;

e) Ni él ni ella hubieran tenido necesidad de hacer desaparecer al niño cuya existencia legal es absolutamente cierta y aunque mediáticamente lo dieron por muerto, no existe partida de defunción;

f) En este panorama, Carlos Valverde no hubiera tenido nada que denunciar;

g) Él no hubiera tenido que fingir que no la conocía, bautizarla como “cara conocida” y menos hacerla encarcelar, ni ella hubiera dicho que él se había convertido en “Monstruo de poder”

h) Sin embargo, él junto a ella igual habrían perdido el referéndum, porque la ciudadanía ya lo había decidido así;

i) En consecuencia, el 2020 felices hubieran podido disfrutar de su amor en una vida matrimonial tranquila en el Chapare administrando un restaurante, aunque sin quinceañeras para él.

NOTA.- Él y ella son personajes salidos de la imaginación popular, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

Y COLORIN COLORADO, EL VERDADERO AMOR NO DAÑA NI DESTRUYE, CONFIRMADO.